El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, despejó dudas respecto a la política lingüística que, en su opinión, debe aplicarse en Cataluña, una cuestión en la que el dirigente socialista se había mostrado ambiguo hasta ahora.
Zapatero está de acuerdo con que se multe a los propietarios de establecimientos que sólo rotulan en castellano. Sus declaraciones coinciden con el ataque que ayer sufrió Manel Nevot, el agente de la propiedad inmobiliaria sancionado por la Generalitat y que fue citado por el líder del PP, Mariano Rajoy, durante el segundo debate televisivo.
«Ahora soy un catalán cabreado», dijo Nevot, en cuyo establecimiento, situado en la avenida Salvador Sansà del municipio de Vilanova i la Geltrú (Barcelona), aparecieron ayer pintadas de «Fora, feixistes!» (¡Fuera fascistas!). Nevot informó de los hechos a los Mossos d´Esquadra, quienes días atrás ya se habían puesto en contacto con él después de que unos desconocidos colocaran adhesivos con lemas independentistas en la misma fachada de la oficina. Nevot aseguró a ABC que no piensa tirar la toalla y que acciones como las ocurridas ayer son fomentadas por el nacionalismo exacerbado que existe en la comunidad catalana.
«Yo no soy un fascista, soy un demócrata que permite que esos radicales puedan expresar ideas diferentes», dijo este simpatizante del PP que dice estar orgulloso de serlo. Asegura que, pese a ser víctima de estos ataques, todo ello le compensa.
«Ataque a la libertad»
«Si esto sirve para que el PP tenga más votos, me doy por pagado», dijo este agente, cuyo negocio está situado a escasos metros de otro establecimiento rotulado exclusivamente en castellano y que no ha sido objeto de sanción ni de ataques de exaltados.
Tras conocer los hechos, el presidente de los populares catalanes, Daniel Sirera, se puso en contacto telefónico con Nevot para interesarse por lo ocurrido y expresarle su apoyo. «Queremos denunciar esta situación intolerable de menosprecio a la libertad. Este tipo de presiones pretenden restringir la libertad de los ciudadanos de expresarse en la lengua que quieran y denunciar los hechos que consideran injustos», dijo el líder del PP catalán.
Mientras hacía estas manifestaciones, el presidente Zapatero apoyaba las sanciones a los comercios que rotulan solamente en castellano. En una entrevista en la Cadena Ser, el candidato socialista justificaba su postura asegurando que «el catalán ha sido discriminado muchos años y ahora hay que compensar».
Zapatero añadió que estas multas están reguladas por «una norma que está aprobada por unos órganos que tienen la competencia y hay que respetar las normas y sobre todo no hacer de ello un elemento de división». Por contra, Mariano Rajoy se comprometió a «blindar el castellano» y denunció que la política lingüística se endureció con la llegada del tripartito -PSC, ERC e ICV- al Gobierno autonómico.
Precisamente ha sido otra iniciativa de la Generalitat catalana la que ha puesto de manifiesto su política excluyente respecto del castellano. El Instituto Catalán de la Mujer, dependiente de la Consejería de Acción Social y Ciudadanía dirigida por Esquerra Republicana, pidió ayer disculpas por omitir la lengua española en un cartel conmemorativo del Día de la Mujer, que se celebra hoy, escrito en una veintena larga de idiomas.
Este organismo autonómico emitió un comunicado en el que lamenta «haber podido herir sensibilidades» y que «en ningún caso ha habido intención de menospreciar la lengua castellana».



