
POR Á. G.
VILLARDEFRADES. En la mayoría de los casos, los premios de hasta los mil euros por décimo pueden ser retirados en una administración de lotería. Si toca uno de los grandes, como los del «gordo», hay que dirigirse directamente a una entidad bancaria. Que «el dinero llama al dinero» es un dicho que los hombres de negocios tienen muy claro y, por eso, son numerosos los bancos que ya han realizado ofertas a los vecinos de Villardefrades para que ingresen los décimos en sus entidades.
El municipio vallisoletano es uno de los pueblos «privilegiados» de la comarca, ya que cuenta al menos con una sucursal de Caja España. Conchi Martín y Mónica Díez viajan a diario desde Medina de Rioseco, población colindante en la que está ubicada la administración de lotería donde fue comprado el 92.034 del «gordo» de El Niño, y que el panadero local vendió entre sus vecinos. Ayer, domingo, era día no laborable, además de fiesta de guardar. Un hecho que los bancos cumplen a rajatabla. Sin embargo, Conchi y Mónica acudieron a la localidad de Tierra de Campos para que los clientes ingresasen los décimos premiados. Una pareja de la Guardia Civil vigilaba en las puertas de la pequeña oficina.
Pero «a río revuelto, ganancia de pescadores». Las ofertas no se hacen esperar. Según informó el alcalde de Villardefrades, Jorge de Castro, un responsable del Banco Santander Central Hispano ya le ha comunicado el interés de la entidad financiera en ubicar una sucursal en la población terracampina.
San Pedro de Latarce
En base a las informaciones del regidor del municipio, la intención del banco sería abrir una oficina en Villardefrades, en lugar de la prevista en San Pedro de Latarce, municipio asimismo de Tierra de Campos y que está situado a orillas del Sequillo, río que, junto al Valderaduey, riega los campos de labranza de poblaciones como Belver de los Montes o Cañizo de Campos, municipio zamorana en el que algún vecino se ha llevado un pequeño pellizco de los 20 millones de euros del «gordo» repartido en Villardefrades.
Pero los bancos no son los únicos que acuden al olor del dinero, sino que los comerciantes, vendedores de todo tipo de artículos, llegan a Villardefrades poco a poco, como quien no quiere la cosa.
«He sido el primero en llegar para felicitar a los premiados», afirmaba ayer un joyero vallisoletano que reconoce ser un profesional de la venta de productos a los agraciados con premios de lotería. «En Navidad fui a Almazán (Soria)», donde la suerte dejó también un buen «pellizco» del primer premio. Parte de los 375 millones de euros repartidos entre los cerca de 6.000 habitantes de la localidad soriana ya han sido gastados en joyas vendidas por este anónimo vendedor.
«Soy un psicólogo de la venta», ironizaba. «Hay que ser muy tranquilos. Hoy no voy a vender nada. He venido para felicitarles. Voy a estar por aquí, como que no hago nada», explicaba. La táctica relatada por el joyero es simple. Va a viajar a Villardefrades -70 kilómetros desde Valladolid- todos los fines de semana. Quiere conocer a sus vecinos, para que al final, «ellos mismos terminen pidiendo las joyas», apuntaba mientras dejaba tarjetas de visita con la dirección y teléfono de su negocio sobre la barra.
«¿Cuántos llevas?»
En Tierra de Campos la gente es desconfiada y cerrada en muchos sentidos, casi por naturaleza, según reconocen sus propias gentes. Nadie sabe cuantos décimos tiene cada uno. «¿Cuántos llevas?», se preguntaban entre ellos. «Un par», se respondían. La incertidumbre surge en el momento en el que uno sabe que por estos lares un par pueden ser tres o cuatro. «Mi padre dice que quizá lleve más de un par, pero que no lo sabe», decía el alcalde de Villardefrades. «Miedo me da», añadía.
La mayoría de los agraciados de la villa terracampina son gente mayor, trabajadora y con pocos posibles hasta lo del sábado. Aseguran que darán el dinero a los hijos; «A ellos les hace más falta», aseveraban las ancianas. Los más jóvenes taparán agujeros o se comprarán un coche. Se invierta o se gaste, a los habitantes de Villardefrades no les importa. Ahora, las posibles envidias entre familias y vecinos han terminado. El próximo sábado toca celebrarlo, y como todo buen rico, no tienen que pagar en las fiestas, ya que Caja España les ha prometido una orquesta, según anunció el alcalde.



