En contra de lo aireado por la prensa barata, los manuscritos del mar Muerto nunca fueron silenciados para ocultar los enigmas, casi profecías estilo Nostradamus, que supuestamente se guardaban en ellos. Por el contrario, los tres primeros rollos fueron publicados por el profesor E. L. Sukenik en 1948, poco después de comprarlos en 1947 a los beduinos que los hallaron por casualidad en las cuevas del Qumram.
A partir de 1955, arrancaría la edición en inglés de los restantes, encomendada a la Universidad de Oxford, que bajo la serie «Descubrimientos en el Desierto de Judea», ha sacado a la luz ya todo el material legible a razón de un volumen por año. Sólo están pendientes los últimos tres. Uno de ellos, el correspondiente a 1998, está firmado por el profesor español Florentino García Martínez, director del Instituto Qumram de la Universidad de Groningen (Holanda) y miembro del Comité Internacional de Edición de los Manuscritos.
Las reproducciones que aparecen en ellos son las fotografías de los rollos realizadas por Najib Albina en los años 50. A las que hoy, cualquiera puede tener acceso con sólo solicitarlo a la AAI, que levantó el embargo sobre todo este material en 1991 y lo sirve vía correo electrónico previo pago de una cuota.


