
El agresor de Prats fue retenido finalmente por la Policía. EFE
SEVILLA. El partido había sido declarado de Alto Riesgo por la Comisión Antiviolencia y la Federación. A pesar de eso el el Sánchez Pizjuán fue escenario ayer de unos sucesos que pueden provocar su cierre por varias jornadas. Antes de comenzar el choque un guardia de seguridad fue brutalmente agredido, supuestamente por seguidores ultras del Sevilla. El vigilante había recriminado a unos aficionados por saltar al terreno de juego y robar un balón durante el calentamiento de los dos equipos. Tras una breve discusión, un aficionado saltó al campo para agreder con una muleta al empleado de seguridad. Segundos después, al primer aficionado se le sumaron otros cinco que continuaron la agresión con con puñetazos y patadas. El vigilante tuvo que lidiar por espacio de un minuto con los golpes que le propiciaron sin recibir ningún tipo de ayuda. Inmediatamente después fue traslado hasta un centro médico para que le sometieran a una revisión por los golpes recibidos, sin que se le encontrara ninguna lesión grave.
No contentos con ello, a los siete minutos de empezar el partido un aficionado sevillista saltó al terreno de juego para agredir a Toni Prats. El portero del Betis se encontraba siguiendo la jugada que se desarrollaba en el área sevillana cuando fue abordado por detrás por el seguidor, que inmediatamente después fue reducido, primero por los defensas del Betis y después por los miembros de la Policía. Las imágenes de televisión, por último, captaron el lanzamiento de un palo al área de Prats a la media hora de juego. Sin que los juegadores y el árbitro se dieran cuenta, un recogepelotas saltó al terreno de juego y retiró el objeto bajo la ovación de los aficionados sevillistas. Durante el resto del encuentro también se produjeron pequeños altercados entre las dos aficiones, aunque no llegaron a más al encontrarse las gradas bajo la vigilancia de la Policía.


