El milimetrado discurso político de Manuel Vázquez sigue su estrategia de distanciar cada día un poco más a PSdeG y BNG, en el fondo y en las formas, pero acaba siempre tropezando con la tozuda realidad. El secretario general de los socialistas gallegos volvió ayer a afirmar que su formación «no tiene nada que ver en términos ideológicos con el nacionalismo», sentencia que sin embargo hace compatible con seguir coaligado con el Bloque en cinco de las siete grandes ciudades y en medio centenar largo de concellos.
Desde su llegada a la secretaría general del partido, en un congreso extraordinario donde no encontró contestación interna de ningún tipo y gozó del apadrinamiento de José Blanco, Vázquez ha ido desmontando el «touriñismo» y la forma de gobernar del anterior mandatario autonómico, tan dependiente de las exigencias de su socio nacionalista que acabó por menoscabar el proyecto socialista.
A marchas forzadas, el de Carballiño ha querido romper desde el primer momento con los lazos que le unían con el nacionalismo, bien a través de proclamas en las que sitúa al PSOE como aspirante único a liderar la alternativa al PP, bien rompiendo discursos similares como la cuestión identitaria -en la que, algunos días, no encuentra necesario incluir el término nación en un nuevo Estatuto-.
Sin embargo, las palabras de Vázquez ayer -en una entrevista en la edición gallega de «El País»- encuentran el eco sordo de los pactos con los nacionalistas forjados durante la época de «vacas gordas» en la Xunta, incapaz de romper unas alianzas que devolverían poder municipal al PP, primera fuerza en una amplia mayoría de los concellos donde PSOE y BNG pactaron por decreto de sus respectivas direcciones regionales. Esta es la última traza del «touriñismo» que Vázquez, por el momento, no ha sido capaz de quebrar y sirve de lastre a su discurso.
Hipocresía socialista
Desde filas populares no desaprovecharon esta nueva incongruencia del dirigente socialista y, a través de un comunicado, retaron una vez más públicamente a Manuel Vázquez a que haga efectiva esa separación de los nacionalistas y descomponga los acuerdos municipales.
El portavoz popular, Antonio Rodríguez Miranda, reprochó al dirigente socialista que «sea y seguirá siendo socio de los nacionalistas». A su juicio, «si Vázquez tuviese la oportunidad volvería a formar gobierno con el BNG y volvería a dejar en sus manos políticas como la lingüística, donde hicieron tanto daño».
En esta línea, Rodríguez Miranda también atacó a Vázquez por haber formado parte de un gobierno bipartito que «encubrió las vergüenzas» del BNG y fue cómplice de «chapuzas» como el concurso eólico o «la utilización de las aulas escolares para reclutar afines».



