
El pescado estaba vendido en la sede del Partido Popular de Madrid. A primera hora de la noche, conservadores británicos, estudiantes de la Universidad San Pablo - CEU y políticos como Esperanza Aguirre se daban cita en la fiesta de los "tories" de Génova.
Ninguno quiso perderse este encuentro. Estaba invitado hasta Francisco Rastrojo, concejal del Ayuntamiento de Hinojales, un pequeño pueblo de la serranía de Huelva, amigo de Paul Gordon, secretario de los conservadores británicos en nuestro país.
Ellas, cuchicheando sobre unos tacones de vértigo. Ellos, encorbatados. Todos pendientes de un enorme televisor de plasma desde el cual el canal británico Sky News retransmitía en directo los resultados de las elecciones minuto a minuto. El ánimo era relajado. No sólo por los sandwiches y el surtido de refrescos. Muy de agradecer éstos últimos, dado el calor que reinaba en la sala.
Los primeros sondeos a pie de urna daban una clamorosa victoria a David Cameron. Los representantes del Partido Conservador en España, Leandro Busto-Pilbeam y Paul Gordon, no querían oír hablar de pactos. No en un primer momento, cuando su líder se situaba a sólo a 19 escaños de la mayoría absoluta. Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid, también se mostraba entusiasta.
A lo largo de la noche, Clegg fue ascendiendo algún puesto en detrimento de los "tories". Era el momento de hablar de un posible pacto con los unionistas. Y de dar por concluida la fiesta. Gordon no se atrevió a hablar de resultados definitivos. Se acabaron las cervezas. Un pequeño puñado de conservadores, los más fervorosos, siguieron pegados al televisor. El resto vieron los resultados finales por la mañana.



