Qué habrán hecho los desventurados refugiados saharauis para que la bandera de su causa la esté haciendo trizas una cuadrilla de petimetres que la mezclan y envenenan con la de quienes llevan años sosteniendo postulados y proclamas en favor de ETA. Cosas de los «progres» antisistema.
La próxima entrega de esta ceremonia de la confusión tendrá lugar en el estadio de fútbol de Rivas-Vaciamadrid, ciudad de la periferia madrileña gobernada por una coalición IU-PSOE, con la celebración el día 24 de este mes del llamado «I Festival Agitación» en el que, so pretexto de la ya mencionada causa benéfica, la ayuda a los saharauis, actuará el grupo «Banda Bassotti». Unos bardos italianos cuya birriosa cuota de popularidad se debe a una única causa: la canción «Yup La La», de su disco de 2003 «Así es mi vida», en la que ponen música a un poema que glorifica a la banda terrorista ETA por el atentado a Carrero Blanco. Las loas a la organización criminal en esa canción son expresivas («¡Te vitoreamos y tú eres el brazo del pueblo!»), pero el Ayuntamiento de Rivas (que no organiza el concierto pero ayuda a su celebración al ceder el recinto) se escuda en varios argumentos: el primero, que la canción es de hace varios años y el poema en el que se basa mucho más antiguo aún, de 1974, por lo que, arguyen los portavoces del Consistorio, los Bassotti no son apologetas del terrorismo. «Es como lo que le ocurre a Fermín Muguruza -opina el equipo municipal-, que aunque ahora cante boleros le siguen llamando proetarra».
Malestar de las víctimas
Diversos colectivos de víctimas del terrorismo consultados por ABC discrepan abiertamente de esos planteamientos «oficiales» del Consistorio y, como ya ocurrió con las protestas por algunas actuaciones del grupo «Soziedad Alkoholika» financiadas con dinero público, el malestar se ha desatado. Todas las voces coinciden en que «un grupo que fue capaz de incluir en uno de sus discos una canción de esa naturaleza cuando la democracia estaba consolidada en España y cuando ETA había asesinado ya a casi mil personas no tiene pase. Se podrá actuar legalmente contra él o no, pero es moralmente inaceptable».
Aducen también en su descargo los portavoces del Ayuntamiento de Rivas que la Banda Bassotti (que lleva el nombre italiano de los personajes de Disney a los que en España se llamó «golfos apandadores») dio un concierto en una sala privada de Madrid hace sólo veinte días y «arrastra a mucha gente». Además, el verano pasado actuó en Ferrol, con la correspondiente oleada previa de protestas lo que, lejos de cortarles las alas, les ha dado una aura de «malditismo» que abona su éxito en determinados ambientes. Todo ello trufado con los ataques recogidos en la página web del grupo contra la AVT, de la que dicen que crea «noticias falsas», por su rechazo a grupos como «Soziedad Alkoholika» o ellos mismos.
Lo absolutamente contrastado es que la Banda Bassotti jamás se ha esforzado en declarar que repudia a ETA. Los discos se los edita desde hace años «Garate Studios», una discográfica con sede en la localidad guipuzcoana de Andoain gestionada por Kaki Arkarazo, ex miembro del grupo «Kortatu». También se graban en ese sello las creaciones de los «entrañables» payasos «Takolo, Pirritx eta Porrotx», aquellos entre los que se camuflaba la cara pintada de la concejala de Euskal Herritarrok en Lasarte Aiora Zulaika, la que se negó a condenar el asesinato de Froilán Elespe, su compañero de Corporación. A lo mejor ahora defiende a los saharauis.