VERÓNICA BECERRIL CORRESPONSAL
L´AQUILA (ITALIA). Devastación, desamparo y descoordinación. Así podía resumirse el panorama en la ciudad italiana de L´Aquila, una de las localidades más afectadas por el terremoto de 5,8 grados en la escala de Richter que a las 3:32 de la madrugada de ayer golpeó el noroeste italiano. A medida que pasaban las horas el número de fallecidos aumentaba superando al final del día los 150.
La máquina política se puso en marcha de madrugada enviando a la zona al delegado de Protección Civil, Guido Bertolaso, quien definió el panorama como «la peor tragedia del milenio». Faltó coordinación en la región, como pudo comprobar ABC recorriendo la carretera que unía Romacon L´Aquila y las calles de la ciudad, capital de la región de los Abruzzos. Una carretera desierta por la que pasaban ambulancias y camiones con víveres, y unas calles llenas de escombros y de trozos de casas a punto de caer.
L´ Aquila quedó devastada al igual que Onna y Paganica, epicentro del terremoto a sólo siete kilómetros. La desolación llegó con la puesta del sol, cuando los más de 60.000 desalojados buscaban dónde pasar la noche: en el coche, en una tienda de campaña, o bajo un árbol.
Predicción polémica
El Gobierno pidió a los ciudadanos de L´Aquila que no se quedasen en las casas afectadas porque «no hay nadie que pueda decir si habrá otras réplicas en las próximas horas o días». Asimismo, aseguró que «no existen dados científicos para prevenir terremotos», después de la polémica provocada por el hecho de que un experto había advertido la semana pasada de que era inminente un gran temblor y fuese sancionado por provocar la alarma entre la población.
Después del terremoto, el terreno afectado sufrió otras sacudidas de distinta intensidad, la más fuerte de las cuales tuvo lugar una hora después del seísmo, con una intensidad de 4, 6 grados en la escala de Richter.
Ante la situación creada en el centro del país, el presidente del Consejo italiano, Silvio Berlusconi, declaró el estado de emergencia nacional, al mismo tiempo que convocaba de urgencia el Consejo de Ministros. «Es el momento de reaccionar», dijo Berlusconi en rueda de prensa, anunciando la activación del «Fondo de catástrofes europeas», que se unirá a las donaciones enviadas por privados, futbolistas y embajadas.
Por primera vez Italia fue un país unido ante la tragedia: todos los partidos de la oposición expresaron su pleno apoyo al gobierno, y se desconvocó la huelga de Alitalia prevista para ayer.
A lo largo de la noche prosiguieron los trabajos de desescombro para seguir buscando a los desaparecidos, aunque el tiempo corría en contra y el combustible empezaba a escasear, según señalaron los responsables de protección civil.
El Consejo de Ministros extraordinario celebrado a última hora de la tarde decretó oficialmente el estado de emergencia en la región de los Abruzzos y pospuso la aprobación de fondos de ayuda a los afectados hasta determinar con exactitud el alcance de la tragedia. El Rey Don Juan Carlos se comunicó ayer con el presidente de la república, Napolitano, para expresar las condolencias de España.



