JANOT GUIL
BARCELONA. Los Mossos d´Esquadra han destapado una estafa relacionada con pisos de protección oficial que podría tener más de mil afectados -todos de Barcelona y provincia-, y cuyo «botín» se estima en decenas de millones de euros, aún por localizar, a la espera de concluir la investigación. La estafa funciona desde al menos el 2002, aunque hay casos de diez años atrás.
Los estafadores, dos hombre y dos mujeres de nacionalidad española, se hacían pasar por funcionarios del Departamento de Medio Ambiente y Vivienda de la Generalitat o de su empresa promotora, Adigsa. Convencían a las víctimas de que podían conseguirles pisos de protección oficial sin necesidad de pasar por el preceptivo sorteo público, a cambio de un pago por adelantado inicial de entre 3.000 y 6.000 euros.
Los delincuentes alegaban que su objetivo era impedir que los pisos sociales fueran a parar a inmigrantes o a gente que falseaba los datos para optar al concurso público. Tras el primer pago, exigían varios más que de media sumaban unos 20.000 euros por persona, en concepto de otros trámites como el del notario.
Obviamente, los estafadores no disponían de los pisos, aunque mostraban a sus víctimas fotografías y planos de edificios de protección oficial en construcción reales.
Los estafadores empezaron a captar clientes en su entorno, pero luego sus propias víctimas les aportaban más -sin cobrar por ello-, al animar a amigos y familiares a aprovecharse del negocio.
Víctimas y cómplices El director general de los Mossos d´Esquadra, Rafael Olmos, explicó que las víctimas asumían que estaban haciendo una trampa, aunque avalados por un supuesto funcionario, «pero no eran conscientes de que era una estafa, porque creían que los pisos existían». De hecho, reveló, «ha habido quien tras denunciar su caso preguntaba al policía: «¿Cuándo me darán el piso?»».
Con todo, tras interrogar a a cien víctimas, los Mossos detectaron a dos -Amor F. F. y Carmen G. F.- que tras descubrir la estafa colaboraron captando más víctimas a cambio de dinero. Ambos están libertad con cargos, por falta de pruebas suficientes, a la espera de lo que decida el juez.
Por su parte, los cuatro artífices de la estafa, que fueron detenidos el pasado jueves en un hotel de Barcelona donde atendían a sus clientes, están en prisión. Son Víctor Manuel A. R., de 37 años, que residía en Lloret de Mar (Barcelona) con una de las detenidas, de la que es pareja: Margarita C.R., de 43 años y de Lugo. Los otros son: Carlos P.B., 43 años y de Badalona (Barcelona), y Maria Roser M.V., de 36 años, residente en Gavà (Barcelona). Ninguno tiene antecedentes por estafa.
Olmos destacó que las víctimas -la mayoría de ellas mujeres de unos 50 años-, eran «gente humilde» que ha llegado a endeudarse para hacer frente a los pagos. Según los Mossos, la estafa se ha prolongado durante tanto tiempo por varios motivos. Porque sus autores, sobre todo una de ellas, tenían «grandes dotes de persuasión». Y porque las víctimas sabían que estaban haciendo algo irregular, y esperaban el piso en silencio. Fue una persona cercana a una de las víctimas quien acudió a los Mossos a preguntar por este engocio y destapó el caso.
Además, mientras daban largas y excusas para no entregar los pisos, los estafadores ofrecían a sus víctimas otras inversiones falsas -más pisos, un párking-, o incluso inversiones monetarias a corto plazo cuyos réditos sí abonaban. Incluso en algún caso, a la víctima recelosa se la «calló» devolviéndole todo su dinero.
YOLANDA CARDO
Viviendas de protección oficial en Barcelona que eran ofrecidas por los estafadores



