
El etiquetado de los frascos intervenidos no se corresponde con el contenido. Dirección General de la Guardia Civil
La persecución contra las clínicas de belleza ilegales sigue adelante.Después del caso Icema, donde una mujer murió mientras se sometía a una operación, la Consejería de Sanidad precintó ayer otra, aunque en esta no se realizaban interveciones quirúrgicas, en la calle de Jorge Juan. El centro Medisnavi era investigado desde el pasado mes por agentes del Seprona de la Guardia Civil de Madrid. Varios pacientes habían denunciado ante Sanidad presuntas irregularidades. En concreto, su titular, el falso médico Vicente P. L., madrileño de 57 años, les había recetado unas cápsulas para adegalzar que les habían provocado dolencias gástricas, entre otros efectos. Una de las denunciantes declaró que al sentirse mal acudió a un endocrino, que le alertó de los posibles efectos nocivos de los fármacos y le diagnosticó una tiroiditis, según informó la Guardia Civil y Sanidad.
NI LICENCIA DE ACTIVIDAD NI TÍTULO
Al avanzar las investigaciones, los agentes comprobaron que la supuesta clínica no figuraba inscrita en los organismos correspondientes de la Comunidad Autónoma y que el presunto doctor, con el que no lograron contactar, no contaba con ningún tipo de documentación que le acreditara para ejercer la medicina.
El «centro médico» Medisnavi, situado en el primer piso del número 64 de la citada calle se anunciaba sólo con un letrero a la entrada del inmueble en el que se informaba de su actividad laboral, y utilizaba como señuelo para captar clientes el «boca a boca». Según varios vecinos del edificio, la clínica lleva funcionando unos seis años y contaba con una abultada clientela.
El falso doctor, homeópata, según consta en algunos de sus títulos académicos que no han podido ser certificados, recetaba a sus pacientes unas cápsulas de fabricación casera que él mismo elaboraba. Los agentes han intervenido numerosos fármacos en la clínica y las han remitido al Instituto Nacional de Toxicología para su análisis, aunque según los primeros resultados están «compuestas por sustancias perjudiciales para la salud», según el Instituto Armado. Asimismo, las etiquetas de los frascos no se correspondían con el contenido de los mismos, unos compuestos de los que no se ha informado.
Dadas las denuncias existentes y las averiguaciones del Seprona, el martes los agentes detuvieron al titular de la clínica, Vicente P. L., acusado de un delito contra la salud pública, intrusismo profesional y falsificación documental, y procedieron al registro del piso y al decomiso de sustancias y documentos, entre ellos varios títulos «académicos». En el centro trabajan otras personas que no han sido detenidas, ya que no se ha demostrado su participación en estos hechos, según la Guardia Civil. Ayer, el detenido pasó a disposición judicial, al tiempo que Sanidad precintaba la clínica. Asimismo, la Comandancia de Madrid recibió varias llamadas de pacientes del «homeópata» que se habían sometido a su tratamiento y que se mostraron muy preocupadas por los posibles efectos de los fármacos que les habían sido recetados.
DESCONFIAR DE LAS OFERTAS
La jefa del Servicio de Ordenación y Asistencia Farmacéutica de la Consejería de Sanidad, Marian del Rey, confirmó ayer que había «indicios»de que se administraban «formulas peligrosas para la salud». Rerecordó que ningún medicamento es inocuo, «todos tienen riegos», y por eso «los pacientes tienen que ser informadosclaramente» y las fórmulas que se administran «tienen que ser prescritas por médicos especialistas y deben ser dispensadas por personal con los conocimientos adecuados». «No se debe ir a cualquier sitio porque las apariencias sean buenas -en alusión a la exclusiva zona en la que se encontraba el piso-clínica-o la oferta de precio sea atractivo. No hay que arriesgarse».



