La gestión que ha hecho el presidente del Gobierno de la crisis provocada tras el salvaje atentado de ETA en Barajas el pasado 30 de diciembre deja mucho que desear para la mayoría de los españoles. La rueda de prensa que ofreció el presidente nueve horas después de la explosión de la furgoneta-bomba, su regreso a Doñana esa misma noche para pasar el fin de año en familia, su vuelta al despacho de la Moncloa el día 3 y su ausencia en la «zona cero» hasta el día 4 por la mañana, con otra declaración en la que evitó, como el primer día, hablar de «ruptura» del proceso, han merecido las críticas de la mayoría de los ciudadanos.
Así, casi siete de cada 10 españoles (el 68 por ciento) consideran que José Luis Rodríguez Zapatero ha manejado la nueva situación mal o regular, y sólo dos creen que ha estado bien, según un sondeo-«flash» que ha realizado Metroscopia para ABC tras el atentado terrorista, que acabó con la vida de dos personas, Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio.
Tampoco ha sido bien percibida la actitud del líder del PP, Mariano Rajoy. El 74 por ciento creen que ha manejado «mal» o «regular» la situación tras el atentado y el 13 por ciento consideran que ha estado «bien».
En el mismo sondeo, realizado cuatro días después del atentado de ETA, la inmensa mayoría de los entrevistados envía al Gobierno socialista una advertencia muy clara sobre la posibilidad de que retome la negociación con los etarras. Sólo uno de cada 10 ciudadanos consultados apoya que se vuelva a dialogar con ETA si la banda terrorista deja de matar durante un periodo significativo de tiempo. Entre los que votaron al PP en las últimas elecciones generales, ese porcentaje desciende hasta el 2 por ciento.
En cambio, casi la mitad de los encuestados (el 46 por ciento) apoya la idea de no volver a dialogar con ETA hasta que la banda terrorista anuncie el abandono definitivo de las armas, mientras que el 39 por ciento se muestran convencidos de que no hay que dialogar con los etarras en ningún caso y piden la vuelta a la política antiterrorista basada en el acoso policial y judicial a ETA.
Entre los votantes del PP, la mayoría (un 63 por ciento) prefiere que no se negocie con ETA en ningún caso, mientras que entre los votantes del PSOE, otra mayoría (un 59 por ciento) sólo apoyaría una vuelta a la negociación si ETA anuncia el cese definitivo del terrorismo, y el 28 por ciento no respaldarían ni eso.
Una tregua para rearmarse
La explosión de la furgoneta-bomba y el asesinato de dos personas puso fin a un periodo de tres años y medio sin atentados mortales de ETA y a nueve meses de alto el fuego permanente. Casi seis de cada 10 entrevistados (el 58 por ciento) interpretan que la banda terrorista declaró la tregua en marzo de 2006 para rearmarse en un momento de gran debilidad, como ya ocurrió con otras treguas anteriores, como la de 1998, y ahora vuelve a las andadas y a su actividad criminal. Esta opinión es compartida masivamente (el 83 por ciento) por los votantes del PP, mientras que los simpatizantes del PSOE que piensan de esa manera son el 49 por ciento.
Frente a esa opinión mayoritaria, el 29 por ciento de los ciudadanos entrevistados están convencidos, en cambio, de que ETA declaró una tregua con el propósito de abandonar progresivamente la violencia y este atentado sólo ha sido una forma de presionar al Gobierno para conseguir más ventajas ante la negociación. Son más los votantes del PSOE (el 38 por ciento de ellos) que del PP (el 13 por ciento) los que sostienen esta interpretación.
En este contexto, el aumento de la violencia callejera, la extorsión a los empresarios y el robo de 350 armas cortas en Francia en los últimos meses se considera, por parte de la mitad de los encuestados (el 49 por ciento), como un aviso al Gobierno por parte de ETA de la ruptura de la tregua, que se iba a producir el penúltima día del año, casi 24 horas después de que el presidente exhibiera su optimismo en rueda de prensa sobre la marcha del proceso: «Estamos mejor que hace un año y dentro de un año estaremos mejor que hoy». El 40 por ciento de los ciudadanos consultados creen, sin embargo, que la ruptura de la tregua no tiene nada que ver con todos esos acontecimientos.
En la misma línea, la mitad de los entrevistados opina que, ante la escalada de violencia callejera, la extorsión y el rearme de la banda, el Gobierno debería haberse adelantado a romper el diálogo con los terroristas. El 41 por ciento creen lo contrario. Sin embargo, ante esta pregunta hay una clara diferencia en las respuestas de los votantes del PP y del PSOE. Los primeros opinan mayoritariamente (el 82 por ciento) que el Ejecutivo tenía que haber roto antes, mientras que entre los simpatizantes del PSOE, sólo el 32 por ciento opinan de la misma manera y el 58 por ciento, que el Gobierno no debería haberse adelantado a romper el diálogo.
La culpa del desacuerdo
En el sondeo se pregunta a los ciudadanos sobre la incapacidad de los partidos democráticos de lograr un frente común en el último año y medio para luchar contra ETA. En concreto se pregunta de quién es la culpa de esa falta de acuerdo. El que sale más perjudicado es el PP: el 60 por ciento consideran que tiene mucha o bastante culpa. Seguido muy de cerca se sitúan el Gobierno vasco (el 58 por ciento le atribuyen mucha o bastante culpa), el PNV (el 57 por ciento opinan de la misma manera), el PSOE (el 52 por ciento) y el Gobierno de Zapatero (el 50 por ciento).
Para los votantes socialistas, el que tiene más responsabilidad en esa falta de acuerdo entre los partidos políticos es, de manera apabullante, el PP (para el 80 por ciento tiene mucha o bastante culpa), mientras que el siguiente en responsabilidad sería el Gobierno vasco (55 por ciento). Los votantes del PP no se quedan atrás en su apreciación, y si los socialistas echan la culpa a este partido, ellos fijan sus críticas en el PSOE. Para el 77 por ciento, el Partido Socialista es el principal responsable de la falta de acuerdo, seguido del Gobierno de Zapatero (75 por ciento) y del Ejecutivo de Juan José Ibarretxe (otro 75 por ciento). Sólo el 37 por ciento echan la culpa al PP.
Poner fin a las diferencias
Pese a los reproches mutuos que se hacen unos y otros, la inmensa mayoría cree que ha llegado el momento de poner fin a las diferencias entre el Gobierno socialista y el PP para luchar juntos contra la banda terrorista ETA. Así, nueve de cada diez personas entrevistadas en el sondeo defienden que el Gobierno y el PP tienen que abandonar ya sus diferencias, mientras que uno de cada diez se mantiene inflexible y cree que cada cual debe seguir manteniendo sus posiciones por separado. Los votantes del PSOE son algo más proclives al acuerdo (el 93 por ciento) que los del PP (el 85 por ciento).
Los ciudadanos tampoco tienen muchas dudas sobre lo que significaría la unidad de los dos grandes partidos nacionales en la lucha contra el terrorismo. El 84 por ciento opinan que si las posturas del PP y del PSOE se acercaran sería más fácil acabar con la banda terrorista. En el lado opuesto, sólo el 13 por ciento se muestran mucho más escépticos y responden que una cosa no llevaría necesariamente a la otra.
Los más optimistas aquí serían aquellos que votaron al PSOE en las últimas elecciones generales: el 91 por ciento creen que el final de ETA estaría más próximo con un acuerdo entre los dos grandes partidos. Los votantes del PP opinan de la misma manera, pero de manera algo menos aplastante: el 84 por ciento; el 15 por ciento mantienen que no hay relación entre un pacto de los partidos y el final de ETA.
«Mala» política frente a ETA
En relación con la política del Gobierno de Zapatero respecto a ETA esta legislatura, la mayoría de los encuestados se inclina por la crítica y el suspenso. El 43 por ciento consideran que el Gobierno lo ha hecho mal o muy mal, y el 18 por ciento lo dejan en «regular». Es decir que el 61 por ciento ponen pegas a la política de Zapatero frente a la banda terrorista. El 33 por ciento creen, por el contrario, que lo ha hecho bien, y únicamente el 4 por ciento califican su política con un «muy bien».
La diferencia en la percepción entre los votantes del PSOE y del PP de lo que ha sido la política del Gobierno frente a ETA es abismal, como se comprueba en el sondeo. Entre los entrevistados que son votantes del PP, el 77 por ciento creen que Zapatero lo ha hecho «mal» o «muy mal», el 11 por ciento se quedan en el «regular», el 9 por ciento suben hasta el «bien» y ni uno solo cree que el presidente lo ha hecho «muy bien».
Los votantes del PSOE ven las cosas de una manera totalmente distinta. La mayoría (el 58 por ciento) opina que la política del Gobierno respecto a ETA ha estado bien (51 por ciento) o muy bien (7 por ciento); el 22 por ciento son más críticos y señalan que ha estado mal (17 por ciento) o muy mal (5 por ciento), y el 20 por ciento ponen algún reparo y se quedan en el «regular».



