LUIS MIRANDA
CÓRDOBA. Sólo varía el año, el número de cada edición del Foro Góngora y el tema al que esté dedicado. Lo demás es una historia siempre repetida, sea cual sea el momento en que se dice: el Centro de Estudios Gongorinos servirá para hacer un análisis muy profundo de la obra del autor de la «Fábula de Polifemo y Galatea» y para que la cultura cordobesa comience a hacer justicia a la figura de uno de los poetas más grandes en lengua española.
Las sugerencias comenzaron en 1997, el año en que por primera vez se celebró el Foro Góngora y dos años más tarde se habló de la creación del Centro de Estudios Gongorinos. Los años transcurrieron y apenas se daban pasos en este sentido, aunque los responsables políticos tanto de la Diputación como del Ayuntamiento de Córdoba daban plazos de tiempo muy pequeños para que se pusiera en marcha.
En 2004 se puso la primera piedra real del proyecto con la decisión de habilitar una antigua casa señorial de la calle Cabezas al objeto de que sirviera de sede a este centro. El edificio necesitó de una inversión de 900.000 euros, de los cuales 708.000 correspondieron al Gobierno y el resto a la empresa municipal Vimcorsa. Se abrió el año pasado y desde entonces sus paredes sólo han servido para colgar cuadros.
Sin excusas legales
Joaquín Roses, director del Foro Góngora y uno de los profesores que más ha insistido en la necesidad de hacer funcionar este centro, aseguró que tanta tardanza le parece «una descortesía» hacia la figura del poeta y se mostró muy molesto por que el instituto no se termine de poner en marcha.
«Ya no hay ni siquiera una excusa legal», aseguró Roses, que explicó que el Centro de Estudios Gongorinos ya tiene sus estatutos aprobados por la dos instituciones que lo integran. La Diputación les dio el visto bueno el pasado 21 de marzo y el Ayuntamiento hizo lo propio el 12 de abril. La institución provincial ha nombrado ya a sus representantes en el consejo rector, lo que no ha hecho el Consistorio.
Joaquín Roses no se explica qué puede estar sucediendo, sobre todo ahora que se cuenta con sede. Tampoco necesitaría una inversión económica demasiado fuerte, puesto que para empezar a funcionar sólo necesitaría equipamiento y personal. «Habría que nombrar un director-gerente y que este hiciera lo mismo con las personas que tienen que trabajar allí», resumió Joaquín Roses, que insistió en que «es una inversión mínima comparada con otros gastos de la cual se extrae rentabilidad cultural al máximo».
Relató cómo otras ciudades tienen museos y centros de estudio para sus poetas más importantes y aseguró que es «inconcebible» que en Córdoba no haya un centro donde se analice y se dé a conocer la obra de Luis de Góngora.
Tampoco fue positiva la visión de Angelina Costa, teniente de alcalde de Cultura entre 1999 y 2003 y experta en la obra de Góngora. Lamentó que en un año que se ha dedicado al barroco en Andalucía el Centro de Estudios Gongorinos no esté en funcionamiento. Como Joaquín Roses, cree que si Córdoba quiere conseguir la Capitalidad Cultural en 2016 tendrá que comenzar por hacer realidad proyectos como éste.