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El «asesino» de los dinosaurios

POR S. BASCOMADRID. La gran extinción de especies que marcó el final del Cretácico, hace 65 millones de años, fue debida con toda probabilidad a la caída de un gran asteroide sobre la Tierra. Eso

Actualizado 06/09/2007 - 02:43:45
POR S. BASCO
MADRID. La gran extinción de especies que marcó el final del Cretácico, hace 65 millones de años, fue debida con toda probabilidad a la caída de un gran asteroide sobre la Tierra. Eso sostienen al menos la mayor parte de los geólogos y los arqueólogos en la actualidad. En la mejor línea de los forenses policiales del CSI, un equipo de astrofísicos del Instituto de Investigación de Southwest, en Colorado (EE.UU.), dirigido por William Bottke, ha seguido todas las pistas hasta dar con el culpable del cataclismo. Y hoy hace públicos los resultados en «Nature».
Fue la familia Baptistina. No se trata de sicilianos como los Corleone, pero son aún más mortíferos. Ellos eliminaron uno a uno a los dinosaurios.
El tal Baptistina fue un asteroide de gran talla, unos 170 kilómetros de diámetro. Como todo el mundo en nuestro sistema planetario, giraba alrededor del Sol. Hasta que chocó con otro asteroide que, aun siendo algo más menudo (60 kilómetros de diámetro), le desintegró de un sólo golpe. Se desintegraron ambos, en realidad. Fue una colisión de proporciones colosales que se produjo hace apenas 160 millones de años.
En millones de pedazos
La violencia del impacto y la energía liberada fueron de tal magnitud que ambos saltaron en millones de pedazos, la mayoría no mayores que un guijarro, aunque al menos trescientos de aquellos «pedruscos» medían más de diez kilómetros de diámetro. A todo aquel grupo de asteroides se le conoce como la familia Baptistina.
Los investigadores han comprobado mediante programas de ordenador, con una fiabilidad superior al 90 por ciento, que uno de ellos, de diez kilómetros de cintura, impactó 95 millones de años más tarde contra el norte de la península del Yucatán, en México, originando el cráter de Chicxulub, de 180 kilómetros de diámetro -en su fondo se han hallado considerables trazas de condrita carbónica, que sólo se da en ciertos meteoritos-. La nube de polvo envolvió el planeta en la oscuridad durante un largo periodo de tiempo, y el brusco y prolongado descenso de las temperaturas acabó con buena parte de la vida en la Tierra.
También en la Luna
No sólo aquí golpeó la familia Baptistina. Otro de sus miembro, de cuatro kilómetros, produjo en la Luna hace 108 millones de años el cráter Tycho, de 85 kilómetros de diámetro. Otros impactaron en Venus. Otros en Marte. Un poco por doquiera en todo nuestro Sistema Solar. Y el baile no ha terminado.
Los astrofísicos calculan que el momento de mayor actividad de los Baptistina se produjo hace unos cien millones de años, «pero más del 20% de los asteroides en las proximidades de la Tierra pertenecen a esa misma familia... algunos pueden impactar en los próximos millones de años contra nuestro planeta, o con cualquier otro próximo». No estaremos aquí para verlo llegar.
Más de un millar de miembros de la familia Baptistina, grandes y chicos, dan vueltas como si nada en la actualidad en torno al Sol. En el cinturón de asteroides. Allí, disimulando. Pero ahora sabemos que fueron ellos.
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