Casi once meses después de la tragedia, el presidente de la Junta de Castilla-La Mancha regresó ayer a la zona para supervisar la saca de las casi 13.000 hectáreas de árboles quemados. La visita volvió a estar rodeada por la polémica, pues algunos alcaldes aseguran que no se les avisó, y por ello el PP acusó a Barreda de seguir con su «estrategia cobarde y clandestina». A pesar de que la Junta dice que se están cumpliendo los plazos, la Asociación de Riba de Saelices denunció que apenas se ha extraído un 10 por ciento de la madera.



