
Joaquín Rivero
Si por algo destaca Joaquín Rivero es por su capacidad para encontrar aliados ante situaciones límite. Cuando los italianos de Caltagirone tenían prácticamente acorralado al presidente de Metrovacesa, éste convenció a la familia Sanahuja para respaldarle en su lucha contra la ofensiva italiana.
Pero el antiguo aliado se ha convertido en el «enemigo público número uno» de Rivero. Poco a poco, la familia Sanahuja ha ido aumentando su participación en Metrovacesa hasta llegar al 24,29%, punto en el que, por sorpresa, lanzó una opa sobre un 20% del capital.
Joaquín Rivero se sintió traicionado y el enfrentamiento ha ido cada día a peor. Era el momento de buscar un nuevo aliado y lo ha encontrado en Bautista Soler Crespo, accionista relevante de Metrovacesa con un 5,6% del capital, y su hija, Victoria, sentada en el consejo de la inmobiliaria.
Soler y su empresa han promovido y construido más de 9.000 viviendas desde su fundación, en el año 1953.
Desde 1980, Soler puso su punto de mira en los cines madrileños, convirtiéndose en el propietario de 46 salas en la capital, entre las que se encuentran el Palacio de la Música y los reconvertidos a teatros Coliseum y Lope de Vega.



