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Cultura Dedos de Dátiles

M. FRANCISCO REINACon el sugerente título «Dedos de Dátiles», editado por la editorial de Enrique de Polanco, «El Tercer Nombre», Muhsin Al-Ramli, uno de lo más importantes novelistas, poeta y

Actualizado 06/04/2008 - 10:34:40
Con el sugerente título «Dedos de Dátiles», editado por la editorial de Enrique de Polanco, «El Tercer Nombre», Muhsin Al-Ramli, uno de lo más importantes novelistas, poeta y dramaturgo de Irak, doctorado en Filosofía y Letras y Filología española por la Universidad de Bagdad y la Autónoma de Madrid y traductor al árabe de los clásicos castellanos, se da a conocer en el terreno de la novela en nuestro panorama patrio, y lo hace por la puerta grande. Un libro colmado de sugestiones y sinestesias, de apelaciones a los sentido y a la emoción pero, sobretodo, a las razones que confrontan a oriente y occidente. Preocupación esta común a los grandes nombres de las letras árabes contemporáneas de las que Muhsin forma parte importante aunque aún no sea demasiado conocido en nuestros lares, como otros autores de su fuste como Naguib Mahfuz o su contemporáneo iraní Saeid Hooshangi, que salpican las páginas de quienes creen posible la modernización y evolución de la sociedad teocéntrica musulmana a un modelo democrático que ponga en valor su cultura, pero que separe poderes, pasando, necesariamente, por la laicidad de los países musulmanes. La novela de Muhsin narra un lapso de tiempo de diez años desde que Selim, el protagonista, un exiliado iraquí que trabaja como repartidor de periódicos en Madrid, huyó de la dictadura, la guerra y las estrictas tradiciones familiares y religiosas de su país. Su tranquila vida se ve alterada el día en el que de manera fortuita se encuentra con su padre, empleado en una empresa de petróleo en Irak y de quien no había tenido noticias durante años. Convertido en un irreconocible personaje, su inesperada presencia pone en duda todo lo que representaba para Selim su propio origen, los valores religiosos y morales inculcados por su padre en un Irak lejano pero siempre presente en su memoria. El encuentro entre padre e hijo supone para ambos una revelación, un nuevo conocimiento del otro, la posibilidad de descubrirse cara a cara fuera de las restricciones que les imponía su cultura. Este es el nudo narrativo del que es imposible escapar por evocación, nostalgia y memoria, por la belleza del lenguaje de Al-Ramli, que sabe imprimir a la modernidad narrativa, la exquisitez oriental, sin artificios y tópicos de una tradición literaria milenaria, que hunde sus raíces más allá de «Las mil y una noches», hacia las cuencas del Tigris y el Éufrates hoy salpicadas por la tragedia, donde un día nos dicen que estuvo el paraíso. A este respecto, en los días previos a la fatídica guerra, cuando no era sospechoso de ser un defensor de Sadam por cuya persecución tuvo que exiliarse, como el protagonista, decía el escritor: «A los iraquíes, en general, y a los intelectuales, en particular, nos entristece e indigna que hoy sólo se hable de Irak como si de una amenaza se tratara: se dice que es el "¡eje del mal!", que tiene armas de destrucción masiva, dictadura y un mar de petróleo. Apenas se menciona a Irak como el país de las mil y una noches y la primera cuna de las civilizaciones: Sumer, Akad,Nimrud, Uruk, Asiria, Nínive, Babilonia; Irak como Mesopotamia, donde hace cinco mil años nació la escritura y aparecieron el primer calendario, el primer código, la primera religión, la primera democracia, los primeros poemas épicos, como Gilgamesh. Sí, la poesía, en la que las mujeres iraquíes han tenido un papel esencial. Así, Angiduana (s. III AC) es reconocida como una de las primeras poetisas del mundo, y Nazik Al-Malaika, como iniciadora de la poesía árabe moderna. Por esta influencia innovadora de la mujer, nos entristece que la gente se imagine Irak resumido en el bigote cargado de machismo del dictador.» Todo este mundo de contraposiciones, de contrastes, de esperanzas y tragedias aparece reflejado en esta novela de sencilla complejidad, una delicia para hacernos sentir y reflexionar sobre un mundo en cambio en el que dos modelos antagónicos se enfrentan, y en el que deberemos encontrar formas pacíficas de cohabitarlos. Una novela que nos presenta, bellamente, posibilidades de convivencia y disfrute del otro por el conocimiento, la humanidad y la emoción, que es lo que nos acaba uniendo y salvando, siempre. n
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