J. L. LORENTE
MADRID. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, se despachó ayer con grandilocuentes elogios a la II República, de la que dijo que es «el único periodo democrático que podemos contemplar en una mirada hacia nuestro pasado». Aunque no llegó a declararse heredero de aquella etapa de «sueños y lágrimas» -según sus palabras-, quiso dejar claro que «la España de hoy mira a la II República con reconocimiento, pero, sobre todo, con satisfacción y orgullo por ver lo que hemos podido hacer entre todos en esta etapa constitucional». Tras repetir con insistencia que las iniciativas de aquella época tienen mucho que ver con los actuales «pilares de la convivencia», llegó a ligar parte de su gestión al frente del Gobierno socialista con algunos de los «logros» de esos años.
Durante la sesión de control al Gobierno del Senado -y a una pregunta del parlamentario de la Entesa Josep Bonet-, el jefe del Ejecutivo se comprometió a enviar a las Cámaras en este periodo de sesiones el proyecto de ley de Memoria Histórica, al tiempo que anunció un conjunto de actos conmemorativos de la II República. En este contexto, Zapatero incidió en que la experiencia de aquella etapa fue la del único periodo democrático cuya Carta Magna -la de 1931- «iluminó» la Norma Fundamental actualmente vigente. «Afortunadamente lo contemplamos desde una democracia fuerte y ejemplar y una transición brillante que convocó a todos y dio una lección», sostuvo el presidente del Gobierno.
Programa de conmemoraciones
Dicho esto, apeló a las afirmaciones de algunos analistas que han señalado que la II República contenía valores «enormemente avanzados para su época» y en «un contexto internacional difícil». Agregó que para reconocer un periodo de «sueños y de lágrimas», lo mejor es contemplar hoy algunos de los «valores y anhelos sociales que estaban presentes en aquel proyecto de país».
En este punto, sacó a colación que la Segunda República ya reconoció el derecho de voto para las mujeres y apuntó que, este año, su Gobierno aprobará una ley de Igualdad. También señaló que en la República se hicieron constitucionales los derechos sociales y prometió que, en 2006, se va a dar un gran avance en esta materia. «Muchos de los objetivos, grandes aspiraciones y de las conquistas que imprimieron los mejores valores de aquella época están hoy en plena vigencia y alto grado de desarrollo en nuestro país», sentenció.
Además, anunció que instituciones de todo tipo van a recordar el 75 aniversario de la II República. Precisó que el Gobierno ha puesto en marcha actividades en distintos ámbitos que, dijo, simbolizan bien lo que representó aquel periodo. A la ley de Memoria Histórica se sumarán los actos de la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales y el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, que organizarán unas jornadas conmemorativas de la Constitución de 1931. Esa sociedad, junto con la Residencia de Estudiantes, organizará una exposición sobre las «misiones pedagógicas» y un festival de música y editará un documental coproducido por Televisión Española. En este punto, recordó que uno de los anhelos de la II República fue la educación generalizada.
En colaboración con varias universidades, esa misma sociedad organizará el proyecto teatral «Las rutas de la barraca». Además, y por orden ministerial de febrero, el Gobierno ha creado el premio «Mujer y Parlamento Clara Campoamor», con el fin de reconocer la participación de las mujeres en la vida pública y «lleva el nombre de quien se distinguió por la lucha por el voto femenino», dijo el jefe del Ejecutivo.
Las palabras de Zapatero tuvieron rápida respuesta por parte del presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Ricardo Blázquez, que consideró «peligrosa» la loa del presidente del Gobierno, al tiempo que apostó por «mirar hacia adelante y no hurgar en viejas heridas». En torno a lo que supuso ese periodo en la Historia de España, Blázquez se limitó a decir que haría suyas las exclamaciones que hicieron bastantes intelectuales de la época, que repetían «¡no era esto, no era esto!».
Debate sobre el Estatuto catalán
Por la tarde -durante la sesión de control al Gobierno del Congreso-, el líder de la oposición, Mariano Rajoy, ironizó sobre los «problemas conceptuales» del presidente del Gobierno. Zapatero y Rajoy se enzarzaron en un rifirrafe sobre el nuevo Estatuto catalán que terminó superando ese ámbito de la vida política para centrarse en «el mundo de los conceptos». El presidente del PP quería conocer la opinión del jefe del Ejecutivo sobre la posibilidad de que los Estatutos de Autonomía puedan decidir las inversiones del Estado.
El primero en abrir el fuego fue Zapatero: «Señor Rajoy, me sorprende porque creo que tenemos algún problema conceptual en la aprobación al debate que usted hace». Según el presidente del Gobierno, los Estatutos representan la cabecera del ordenamiento jurídico de cada comunidad autónoma, pero quien lo aprueba y decide es el Estado.
«Con todos mis respetos, señor presidente -replicó Rajoy- el problema conceptual lo tiene usted, que no le gusta hablar del Estatuto ni quiere que nadie hable. Es consciente del enorme lío que ha creado. Por eso el pasado jueves no intervino en el Congreso, aunque es verdad que luego se fue a Cornellá a criticar lo que no fue capaz de hacer aquí».