
ABC adelantó el 1 de febrero el informe de los expertos de Aído
Con casi cuatro millones de parados, a muchos diputados les cuesta centrarse para hablar del aborto libre que pretende el Gobierno. El debate se afronta desde el rechazo (PP), la reivindicación (IU), la duda (PNV), la división (CiU) y el escepticismo (Grupo Mixto). El PSOE dirige la batuta y marca los tiempos, pero la oposición no tiene nada claro que el proyecto de ley entre en el Congreso de los Diputados este año. Y cuando lo haga, el Gobierno no tiene asegurado el apoyo mayoritario, en el caso de que se mantuviera en los términos propuestos por los «expertos» de Bibiana Aído.
De entrada, contará con el voto en contra de los 153 diputados del Grupo Popular y el de UPN. Los populares rechazan de plano una ley de plazos, y acusan al Gobierno de Zapatero de abrir una «subasta de semanas» en las que poder abortar impunemente. Detrás de esta actitud, el principal grupo de la oposición ve un intento de distracción, cuando la crisis económica aún no ha tocado fondo.
Libertad de voto
En CiU, la posición es menos nítida. Su portavoz en la subcomisión, Merc_ Pigem, se negó a votar el dictamen, porque no podía asumir una postura común de los 10 miembros de su grupo parlamentario. Por un lado, los cuatro diputados de Unión (Josep Antoni Duran Lleida, Josep Sánchez Llibre, María Concepció Tarruella y Montserrat Surroca), todos democristianos, están en contra de cualquier ampliación del aborto. Por otro lado, los seis diputados de Convergencia han actuado habitualmente con libertad de voto en este asunto. Hasta que no exista un proyecto de ley, no tienen intención de pronunciarse, pero entre sus seis votos podrían darse las tres opciones posibles: a favor, en contra y abstención.
El PNV se mueve en la cautela. Dentro del partido tienen su particular comité de expertos, que se pronunciará cuando exista el proyecto de ley. Entre los nacionalistas vascos, el aborto es un asunto de controversia entre sus diferentes sectores. «Estamos dispuestos a hablar de plazos, pero no somos IU, ni tampoco el PP», tratan de explicar en el Congreso. El PNV es de los más escépticos respecto a la existencia futura de un proyecto. Sospechan, incluso, que la legislatura pasará y no habrá ley aprobada.
En ERC, que andan crecidos estos días en el Congreso, advierten: «El Gobierno nos necesitará para aprobar una ley progresista». Los independentistas catalanes rechazan el informe de Aído, y piden más: más semanas, más aborto. Izquierda Unida tampoco acepta el plazo de 14 semanas y se remite a la tramitación en el Congreso para introducir enmiendas. No obstante, IU cree que el proyecto no llegará a la Cámara este año.
«No es una prioridad»
Los dos diputados de Coalición Canaria recuerdan que la ley de plazos no estaba en su programa electoral, y por tanto no desvelarán su postura hasta que no haya proyecto. «No es una prioridad de agenda», señaló su portavoz. En este caso también habrá libertad de conciencia y de voto.
La diputada de UPyD, Rosa Díez, es partidaria de una ley de plazos, pero se reserva su opinión sobre un proyecto que ni siquiera existe todavía y que no estaba en su programa.



