MADRID. Considerado por muchos como el mejor escritor argentino vivo, y uno de los mejores del mundo, se editan en España las tres últimas obras de Juan José Saer: las novelas «La pesquisa» y «Las nubes», y el libro de cuentos «Lugar» (Muchnik).
-¿Cómo se siente ante esta edición de libros suyos en España?
-Había un equilibrio que recuperar. En francés ya tengo traducidos 15 libros, no podía ser que en España sólo hubiera uno. También me satisface que se publique a otros argentinos contemporáneos, ya que es un reconocimiento a la literatura argentina, en la cual hay, pese a la crisis, un verdadero debate literario. Si hay escritores que escriben para el mercado, muchos otros se plantean una tentativa de renovación. Y eso es un poco el aporte original de la literatura argentina.
-¿Cree que una literatura tan argentina puede llegar al público español?
-Si la literatura es buena, llega. Si hay un elemento universal, tocará al lector en donde esté. Espero que sea mi caso, pero no estoy seguro.
-¿Acuerda con quien lo considera entre los mejores autores del mundo?
-Nunca me he pensado a mí mismo en esos términos... pero qué bello sería que fuese verdad. Pero es muy difícil saber si una obra va a seguir viviendo con el tiempo, porque la cultura y la historia toman virajes inesperados, ¿no? Cosas que parecen que van a ser definitivas a lo mejor no lo son tanto. De mi obra, algunos fragmentos me gustan, pero puedo verla como un todo. La veo como a mi vida: hay fragmentos que prefiero más que otros. Y hay cosas completamente olvidadas. En mis cuentos completos aparecen unos que había olvidado. Un amigo los encontró en una revista y me pidió los derechos para una película. Le dije: «Sí, cómo no, pero... ¿cuál ese cuento, que no lo conozco?». Publicar esos inéditos me dio más alegría que mis últimas novelas, porque es como un pedazo de mi vida que salió otra vez a la luz.
-¿Le ayuda vivir en París para escribir sobre Argentina?
-Es como una torre de marfil. Pero está el problema de que el idioma se mezcle. Estoy siempre obsesionado por eso. Aunque pienso que sería más grave para mí vivir en España, porque mi idioma se contaminaría más. Me encanta España, pero no vendría a vivir porque quiero preservar mi estilo, mi lengua, mi idioma.