sábado, 20 de marzo de 2010
Valoración:
TEXTO: DAVINIA DELGADOFOTO: VALERIO MERINOCÓRDOBA. El éxito que le reportó «El misterio de la casa Aranda» le permitió darse a conocer ante el gran público. Ahora, con «El caso de la viuda negra
Jerómino Tristante, ayer tras la presentación de su obra en la Delegación de Cultura
Jerómino Tristante, ayer tras la presentación de su obra en la Delegación de Cultura
6-2-2008 03:16:29
TEXTO: DAVINIA DELGADO
FOTO: VALERIO MERINO
CÓRDOBA. El éxito que le reportó «El misterio de la casa Aranda» le permitió darse a conocer ante el gran público. Ahora, con «El caso de la viuda negra», Jerónimo Tristante continúa la saga protagonizada por el detective Víctor Ros, esta vez, entre Madrid y Córdoba, donde el investigador indagará tras las pistas de un misterio lleno de cabos sueltos. Tristante estuvo ayer en la Delegación de Cultura de la ciudad califal para presentar esta última novela.
-Esta obra se desarrolla entre el Madrid decimonónico y la Córdoba milenaria. ¿Por qué decidió contextualizar la historia en estos escenarios?
-La primera novela de esta serie, «El misterio de la casa Aranda», la ambienté en Madrid; la tercera, que ya tengo casi acabada, se desarrolla en Barcelona y para esta segunda que acaba de ver la luz pensé en una localidad del sur. Barajé la posibilidad de Cartagena, pero Córdoba me sedujo por mi experiencia como turista. «El caso de la viuda negra» precisaba de un contexto de misterio e intriga, algo que esta ciudad, sin duda, tiene.
-¿Cómo surge la figura de Víctor Ros? ¿Pensó en este protagonista como arquetipo del héroe frente a su antagónico, el antihéroe, que tanto se prodiga en las novelas policíacas?
-El detective Víctor Ros hizo su primera aparición en otra novela mía, que no ha visto la luz, donde hizo una especie de cameo. Personalmente, me sedujo y pensé que a los lectores también les podría atraer. Cuando empecé esta serie consideré, por un lado, que sería interesante mezclar la novela histórica con la de detectives; y por otro lado, que a la gente podría gustarle un enfoque como el que tenían los folletines publicados en el siglo XIX, en los que los buenos eran buenos, y los malos, malos; pero quise superar esa imagen tan arquetípica del antihéroe de la novela negra. Por eso elegí a Víctor, un personaje adaptado a su época, que intenta cambiar el mundo a través de su trabajo y que es todo un transgresor.
-La serie está siendo muy bien acogida entre los lectores, ¿le sorprendió que calara tan rápido la historia y el protagonista?
-Siempre que una novela ve la luz hay que esperar un tiempo desde que se publica, se promociona, empieza a funcionar el «boca-oreja» y se vende. Pero, en mi caso, con «El misterio de la casa Aranda» los lectores se volcaron desde el primer momento. De hecho, ahora la vamos a presentar en Italia y ya hemos vendido los derechos para que se publique en Francia. Esperemos que con «El caso de la viuda negra» suceda igual.
-Dos novelas históricas, una tercera para intrigar con el misterio... ¿Dónde se encuentra más cómodo Jerónimo Tristante?
-La verdad es que me encuentro cómodo en todos los registros, pero lo que me apasiona es ambientar las obras en épocas diferentes a la que pertenezco; quizá sea por esa fase previa de documentación, que me resulta apasionante.
-¿Alguna oferta a la vista para llevar sus novelas al cine?
-Algo hay por ahí, pero hay que pensar bien esta opción porque, si no sale bien, puede ser como vender tu alma al diablo.
-Entre sus futuros proyectos está también regresar a la novela histórica de la mano de Roca Editores.
-Así es. En septiembre publicaré otro libro ambientado en los primeros días del Temple. Confío en que tenga una buena acogida.
-Siendo profesor de Biología, ¿qué fue lo que le impulsó a adentrarse en el mundo de las letras?
-Empecé a escribir por la necesidad de crear historias que, como lector, me gustaría leer, pero no me lo planteé como un trabajo. Pero poco a poco, ese «hobby» se ha ido convirtiendo en una profesión; de hecho, me he visto obligado a reducir mi jornada como profesor. Me siento muy afortunado de poder vivir de esto, algo que no es demasiado común en este país. Además, el tener el cariño de los lectores es algo que no se paga con dinero.
-¿Cómo ve el panorama literario actual y, en concreto, el de la novela policíaca?
- Pues muy bien, sobre todo a raíz de la irrupción de autores como Pérez Reverte o Matilde Asensi, que han roto una lanza a favor de este género que yo llamo literatura de comunicación, porque para mí existen dos tipos de autores: los que escriben mirando hacia su interior y los que lo hacemos pensando en el exterior, sabiendo que al otro lado hay alguien a quien hay que enganchar por la solapa, sobre todo, a los jóvenes. En cuanto al género negro, goza de una salud envidiable; como muestra, mañana [por hoy] participaré en el II Encuentro de Novela Negra y Misterio de Barcelona, que reunirá a un gran elenco de autores y permitirá disertar sobre este tipo de obras.

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