
El presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, garantizó ayer en Ávila la prestación de servicios en Treviño en caso de que éstos sean retirados por la Diputación de Álava, si cumple su amenaza en caso de que los ayuntamientos de esta zona no se pronuncien a favor de la integración.
«Si por decisiones unilaterales esos servicios se retiran a los ciudadanos de Treviño, que tengan éstos la garantía y la seguridad de que la Junta de Castilla y León y la Diputación Provincial de Burgos remediaremos esa falta de voluntad de entendimiento que desgraciadamente en algunos momentos puntuales demuestran algunas otras autoridades», aseguró. En este sentido, reiteró a las instituciones del País Vasco «la oferta permanente de colaboración de las instituciones de Castilla y León para el desarrollo de los servicios que den cobertura a las necesidades, objetivos y requerimientos de calidad de vida de los ciudadanos del condado de Treviño».
Más crítico se mostró el consejero de la Presidencia y portavoz de la Junta, José Antonio de Santiago Juárez, quien calificó ayer como «chantaje» que la Diputación Foral de Alava haya vinculado las ayudas que concede al Condado burgalés de Treviño con su incorporación a la Comunidad Autónoma Vasca.«Cuesta trabajo entender que vengan con amenazas, que suena más a chantaje» por parte, en este caso, del nuevo diputado de Administración Foral de la Diputación de Alava, Claudio Rodríguez, quien se ha mostrado partidario de iniciar el proceso de segregación en caso de que los ayuntamientos de Treviño y La Puebla de Arganzón no den pasos en esa dirección. De Santiago Juárez recordó que «la última palabra» en el proceso de segregación de un territorio de la Comunidad Autónoma la tienen las Cortes de Castilla, como señala el Estatuto de Autonomía en su Disposición Transitoria Tercera relativa a la segregación de enclaves.
«Autonomismo leal»
«Siempre que se acerca un proceso electoral las instituciones vascas, en este caso la Diputación de Álava, resucitan el asunto del enclave», afirmó el consejero portavoz, quien remarcó que la Junta defiende el autonomismo leal y cooperativo con las comunidades autónomas. El consejero de Presidencia, en cuyo departamento está la relación con las comunidades autónomas, calificó de «cordiales» las relaciones institucionales que mantienen la Junta de Castilla y León y el Gobierno Vasco, pero «frías» cuando se trata de llegar a acuerdos sobre el Condado de Treviño. Mientras, el presidente de la Diputación de Burgos, Vicente Orden Vigara, dejó claro también ayer que la institución provincial «no abandonará jamás a Treviño».
Orden Vigara, que realizará la próxima semana una visita institucional al enclave, consideró que «amenazas» como las realizadas por el diputado de Administración Foral de Álava, del PNV, son «como un sarampión que siempre surge cuando hay elecciones». En su opinión, «se trata de desviar la atención sobre temas más graves que hay en Treviño» o, en este caso en particular, «posiblemente no les haya gustado que en democracia haya ganado el PP en el Condado de Treviño y esté gobernando en colaboración con el PSOE».
En todo caso, el presidente aseguró que «si se retiran esas ayudas, la Diputación Provincial va a seguir colaborando y prestar esos servicios, lo mismo que la Junta». En este sentido, explicó que las ayudas que reciben de la Diputación «tampoco son tantas» y apuntó como ejemplos la recogida de residuos, mejora de algunas carreteras, limpieza de las vías durante las nevadas o fomento del euskera.



