
YOLANDA CARDO Dídac Ramírez ha asumido los cambios con serenidad
ESTHER ARM0RA
BARCELONA. Cuatro días antes de acabar el año, en plenas fiestas navideñas, tres vicerrectores de la Universitat de Barcelona (UB), entre ellos Joan Elias, mano derecha del actual rector, Dídac Ramírez, anunciaron su dimisión en bloque. Dos días después lo hizo un cuarto miembro del equipo rectoral. Las razones argüidas por los dimisionarios, que apenas llevaban un año en el cargo, son, en esencia, la falta de diálogo y la pérdida de confianza en el proyecto rector de la universidad. El detonante, la aprobación del presupuesto para 2010 y como telón de fondo, la crisis que afecta de lleno a las universidades. El rector Dídac Ramírez da su versión sobre los hechos a ABC.
-¿Le ha cogido por sorpresa?
-No, estas cosas no pasan de un día para otro. Me constaba que había diferencias con algunos miembros del rectorado, por lo que podía esperar ciertas reacciones, aunque no tal como se han producido.
«En fiestas, no lo esperaba»
-¿Quiere decir que no esperaba dimisiones tan pronto?
-Ni tan pronto, ni en plenas fiestas navideñas. Eso sí que no me lo esperaba.
-Los motivos que han conducido a los vicerrectores a abandonar el cargo son, según apuntan, la falta de confianza en el proyecto rector y la falta de diálogo, aunque la aprobación del último presupuesto fue, sin duda, el detonante. ¿los recortes presupuestarios han tenido algo que ver?
-Yo tampoco estoy de acuerdo con los presupuestos, aunque acepto que la crisis nos obliga a hacer un cambio de perspectivas. Soy una persona que tengo muy arraigado el sentimiento institucional. Le diré también que los recortes de presupuesto no impactaban en ninguno de los vicerrectorados afectados.
-¿Le parece irresponsable lo que han hecho?
-No voy a entrar en polémicas. Sólo puedo decirle que como rector valoro los hechos y los acepto. Lo más importante ahora es que el nuevo equipo funcione y, en ese sentido, le diré que el que hay ahora es más cohesionado.
-¿Qué opina de sus críticas?
-Respeto su decisión. Lo único que puedo decir es que han tenido todo mi apoyo durante su etapa en el rectorado y que no hay nadie insustituible.
-¿Qué es lo que más le duele?
-Sinceramente, que estas renunciaspuedan plantear sombras sobre un año muy bueno, repleto de luces, en el que se ha llegado a un equilibrio presupuestario. Eso es especialmente bueno si se tiene en cuenta que partíamos de un déficit de 14 millones.



