M. ZARAGÜETA
BARCELONA. «La figura del payaso molesta, nunca ha encajado en la sociedad». La mayor parte del gremio comparte y reivindica desde hace años la postura de Claret Papiol, que asegura que «en general no gusta que nos riamos de esas cosas que nadie acepta satirizar». Es precisamente esta reflexión la que resume la intención del último espectáculo que junto a Jordi Martínez y Joan Montany_s presentan en la Sala Muntaner, un encuentro entre tres payasos en busca de su último trabajo que se convertirá en un viaje por sus experiencias, sus frustraciones y la esencia de la profesión, a menudo olvidada por las artes escénicas.
Ramon Simó adapta a partir del 10 de diciembre «Petita feina per a pallasso vell», un texto del rumano Mateï Visniec, considerado el hijo teatral de Beckett y Ionesco, que deviene una reflexión sobre la antesala de la muerte, en este caso la muerte del clown.
Tres payasos, compañeros en otros tiempos pero ya «acabados» profesionalmente, se reencuentran en una sala de espera para realizar una audición. Ésta, que puede convertirse en la última oportunidad para estos tres ancianos pasados de moda, será no sólo su única epseranza, sino la excusa para echar la vista atrás y revisar sus vidas. «Monti», «Marti» y «Claret clown» dejan a un lado la improvisación que les caracteriza y se ciñen esta vez a un texto que, a pesar de romper con su habitual forma de actuar, los une en una misma opinión sobre la vida, la vejez y el arte.



