
LOS ÁNGELES. Las comedias románticas siempre han sido una fórmula infalible para atraer hordas de mujeres al cine. Si, además, el protagonista es el rey del romanticismo, la fórmula promete ser exitosa. Susan Sarandon y Richard Gere unen sus esfuerzos para dar vida en «¿Bailamos?» («remake» de la película japonesa dirigida por Masayuki Suo) a un matrimonio perfecto. Sin embargo, él decide apuntarse a clases de baile de salón sin avisar a su mujer. Todo se produce cuando, un día, de vuelta a casa y sentado en el tren con la mirada perdida en el vacío, ve a una hermosa muchacha asomada en la ventana de una academia de baile. La profesora es nada más y nada menos que la voluptuosa Jennifer López. Gere queda cada vez más embelesado sin saber el daño que le está haciendo a su mujer por no contárselo. Una entretenida comedia romántica con final políticamente correcto para público madurito.
-¿Es tan difícil practicar baile de salón? Parece que, al final, en vez de disfrutar bailando, se convierte en una experiencia complicada.
-Todo en una película es difícil y complicado.
-¿Cómo fue el tango con Gere?
-Ensayamos con parejas diferentes y luego lo rodamos juntos. Tuvimos algún que otro fallo, pero luego quedó muy bien en pantalla.
-En cierta manera usted se parece a Paulina, su personaje en «¿Bailamos?», donde arriesga todo y le sale el tiro por la culata. Sus sueños de ser campeona de baile de salón se desmoronan.
-Sí, sí, me parezco en el sentido de que mi vida ha pasado por un periodo oscuro y trágico por todo lo de la prensa, rumores, etcétera. La diferencia entre ella y yo es que yo no me rindo. Todo se desmoronó de golpe... Pero he salido adelante.
-Dígame algo que haya leído en los tabloides sobre usted y que no sea verdad.
-La mayoría de las cosas que leo no son verdad. La gente que escribe sobre mí debe de tener la impresión de que me conoce; que cuando hago esto significa tal cosa; y cuando hago lo otro significa esta otra. Nada más alejado de la realidad. Creo que lo más gracioso fue leer que había asegurado mi trasero por millones de dólares. También he leído que exigía un cierto tipo de sábanas y velas blancas... No se puede ni imaginar la cantidad de sitios en los que me he encontrado con todo en blanco, cuando a mí me gusta mucho el color. Pero imagino que se han dejado influir por lo que leen en estas revistas.
-A las mujeres en general les encanta comprar. Pero, ¿puede una persona como usted entrar tranquila en una tienda y probarse unos modelitos?
-Es muy difícil. Me encanta todo lo que le encanta hacer a las mujeres. Pero se convierte en una pesadilla. Los «paparazzi» te persiguen, se colocan en el escaparate y algo que puede ser muy entretenido se convierte en un horror.
-¿Considera que las revistas del corazón han cambiado en los últimos años?
-Han cambiado considerablemente. Antes no eran así. Están fuera de control. Por eso decidí tomarme un año de descanso, porque no podía más. Quería saber exactamente qué quería hacer con mi vida y estar fuera de los medios de comunicación durante un largo periodo de tiempo. Creo que he cambiado gracias a ese descanso que me he tomado. Me considero una persona nueva. Tengo otras prioridades y pongo límites a ciertas cosas.
-A raíz de las elecciones ha estado muy de moda en Hollywood que los actores se impliquen con un partido político. ¿Considera que ciertos actores, que ganan unas cantidades de dinero desorbitadas, tienen la obligación moral de ayudar a los más necesitados?
-Creo que es algo que viene de dentro, independientemente de la cantidad de dinero que ganes. Pero sí, pienso que la gente con dinero tiene la obligación moral de ayudar a los menos favorecidos; ésa es la respuesta que me sale del corazón. Aunque no puedo imponer a nadie mi criterio. Para mí, ayudar a los demás es algo que me hace sentir muy bien. Imagino que habrá gente a la que no le ocurra lo mismo.
-De todos es sabido que no pasa penurias económicas, pero ¿es de las que busca «chollos» en las rebajas?
-Cuando tienes mucho dinero, normalmente te intentan timar. A mí me timaron muy al principio. Entonces empiezas a fijarte más en los precios que te cobran. Puedes dar la imagen de rácana, pero lo único que estás haciendo es asegurarte de que no te toman el pelo. Quiero que me traten como a los demás.
-Se dedica a cantar, bailar, hacer películas, perfumes, ropa, etcétera. En español utilizamos una frase que dice: «En casa del herrero, cuchillo de palo». En realidad, ¿usa su ropa, se pone su perfume, ve sus películas en DVD y escucha sus CD?
-(Risas). Si hiciera todo eso sería un poco rarita, suena a obsesión conmigo misma. Pero llevo mi perfume y mi ropa. Creo que el CD que voy a sacar en español lo escucharé mucho en el coche. Respecto a los DVD, no me gusta ver mis películas demasiado.



