La entrevista con Josep Duran Lleida, secretario general de CiU y líder de Unió Democràtica de Catalunya (UDC) se celebra en el hotel Majestic de Barcelona, sitio cargado de simbolismo porque fue en este lugar donde en 1996 se firmó el acuerdo entre CiU y PP. Un acuerdo que dice estar dispuesto a defender «ante quien haga falta» porque desde entonces «no ha habido nuevas inversiones en Cataluña».
-¿Qué opina de la visita de Zapatero a Barcelona?
-Una visita puramente electoralista, nuevas promesas, es decir nuevos incumplimientos. Pero una visita de Zapatero a Cataluña ya no provoca una gran conmoción a estas alturas. Nadie cree ya en sus promesas. Cada vez es más evidente la responsabilidad del Gobierno español a través de la empresa estatal REE de lo que ha pasado en Barcelona, aparte del intento de la Generalitat de ocultar la auténtica responsabilidad y su incapacidad de tener una reacción adecuada. Zapatero está en campaña electoral desde el 14-M de 2004 y si uno repasa los tres años largos de legislatura se da cuenta de que prácticamente ha gobernado a golpe de encuestas.
-¿Y qué papel ha jugado el Gobierno catalán en ello?
-Zapatero ha hecho lo que ha hecho en la política española gracias al apoyo de ERC, de ICV y de IU. Atención: Zapatero tiene una gran ventaja con nombres y apellidos políticos, que es el PP y sus propios errores estratégicos. Zapatero estaba contra las cuerdas tras el atentado de Barajas y el PP se pasó tres pueblos y volvió a darle aliento. Algo parecido pasó durante el Debate sobre el Estado de la Nación. No es cierto que el Gobierno lo haya hecho todo mal. Rajoy también ha hecho bueno al presidente del Gobierno.
-Y en lo que respecta a los intereses de Cataluña ¿Montilla tolera y calla?
-Montilla ahora y antes Maragall toleraron una crisis en el aeropuerto de El Prat sin que todavía hoy nadie haya asumido responsabilidades. El tripartito ha tolerado que la inversión pública en Cataluña decrezca tal como la propia sociedad civil lo denuncia cada dos por tres. A raíz del nuevo Estatuto y de los últimos Presupuestos Generales del Estado, CiU incorporó una enmienda para
revisar forzosamente el criterio del Estado sobre la inversión en Cataluña durante siete años en función del PIB, pero el Gobierno catalán no ha logrado un acuerdo todavía. Es como con lo del apagón, como son los mismos los que gobiernan en todas partes, se tapan las vergüenzas unos a otros.
-Pese a ese panorama negativo, CiU no logra los votos suficientes para ser alternativa de Gobierno.
-Es muy difícil tener mayorías absolutas y los socios del tripartito han optado por orillar a CiU, no sólo de la Generalitat, sino de las diputaciones. En Lleida y Girona los socialistas han entregado las diputaciones a ERC. El PSOE les está alimentando. Es curioso que los republicanos, cuyo discurso se retroalimenta con el del PP, engorden también de los socialistas a cambio de que éstos gobiernen en Cataluña o, mejor dicho, ostenten el poder. Porque este Gobierno no toma decisiones.
-¿Qué puede hacer CiU para cambiar esa situación? Usted ha advertido de que la federación no puede ser la «casa común del catalanismo» que defiende CDC.
-CDC puede hacer lo que crea conveniente. Unió no tiene nada que objetar. Otra cosa es que lo comparta o no. Unió no hubiera nacido si hubiese creido que el nacionalismo debía configurarse en torno a una sola opción política. Nuestra razón existencial, sin dejar de ser un partido catalanista, no es el nacionalismo. Ya había partidos nacionalistas cuando se creó. Unió nace porque había algo más que preocupaba que es un modelo de sociedad concreta. No estamos de acuerdo con que en un solo partido quepan todos los nacionalistas, al revés, primamos nuestro perfil.
-¿Se han superado las discrepancias entre UDC y CDC respecto a la posible entrada de CiU en el Gobierno español?
-Unió y Converg_ncia se han puesto de acuerdo sobre las condiciones. Y no cierran las puertas a esa posibilidad, aún no siendo la única. El problema ha sido afirmar que Unió quería tomar la decisión ahora y en solitario. Y eso es falso. Unió siempre ha defendido esa participación. Pero no es cierto lo que dijo Pujol de que «Duran y Unió querían decidir en solitario» y que eso «podría provocar la ruptura de CiU». Por eso, negué que existiera ese riesgo, porque partía de una base que no era cierta. No creo que tengamos problemas durante la campaña. Nadie ha decidido qué hará en el futuro, ni el PP ni el PSOE ni ERC y es verdad que CiU, tampoco.
-Quienes han interpretado que usted quería tomar decisiones en solitario ¿son personas de CDC que quieren la ruptura?
-Yo no creo que Pujol quiera realmente la ruptura de CiU. Habrá de todo dentro de CDC. También hay gente en UDC que quiere romper. Lo que importa es el resultado final. La ejecutiva de CiU no sólo ha decidido no romper, sino acudir a las próximas elecciones juntos y con un espíritu renovado. Cataluña necesita un revulsivo. Cataluña era un ejemplo para España y Europa. Los mimbres los tenemos y debemos recuperar el prestigio. El tripartito lo ha perdido y el conjunto de España nos ha ayudado poco.
-¿Se refiere al Estatuto?
-Aquí no hemos hecho bien las cosas, pero tampoco el PSOE y el PP. Tenemos pendiente el recurso de inconstitucionalidad contra el Estatuto, ante el cual hay voces que están dispuestas a convocar referendos de autodeterminación anticipando una especie de apocalipsis en función de la sentencia del Tribunal Constitucional. Yo pido calma y serenidad. Yo respeto al Constitucional y confío en la constitucionalidad del Estatuto. A Cataluña le conviene serenidad y calma. Ojalá no caigamos en los errores que cometimos en el debate sobre el Estatuto.
-Dicen que tiene medio pactado un acuerdo con Zapatero...
-Yo no tengo ningún acuerdo con Zapatero. Los únicos que he tenido son públicos y siempre a nivel parlamentario. Hoy no sería posible un pacto ni con PSOE ni con PP.
-¿Por qué?
-¿Cómo vamos a pactar con el PP si ellos mismos no entienden a sus líderes en Cataluña? Piqué acaba de dimitir porque ni Rajoy ni Acebes ni Zaplana le entienden. ¿Cómo van a entender las tesis de CiU? El PP mantiene su recurso contra el Estatuto, lo cual es legítimo, pero nosotros no lo compartimos. Si hoy no existe auténtica libertad de enseñanza es también porque el PP, con mayoría absoluta, rechazó una enmienda de CiU a la ley de enseñanza en la que proponía la gratuidad de la concertada. Y eso ocurre en terrenos ideológicos en los que tendría que haber una proximidad. Con Zapatero nos separa la aplicación del Estatuto. Y otras cosas, por supuesto.
-Rajoy dijo estar dispuesto a conceder a Cataluña la inversión que necesita para reeditar el pacto del Majestic con CiU.
-En contra de lo que se nos ha echado en cara, yo estoy en condiciones de defender el pacto del Majestic donde haga falta. CiU dio los votos al PP y se pactaron, entre otras cosas, inversiones públicas que todavía son las únicas que se están haciendo en Cataluña. Desde que está Zapatero en el poder, no se ha hecho ninguna inversión nueva. Las que se ejecutan son las que se acordaron en el pacto del Majestic. No me avergüenzo de ese pacto. Quizás no hacía falta tanta solemnidad. Hoy los socialistas, si pueden hablar de infraestructuras en Cataluña, es porque las obras vienen de aquella época.
-Pero la promesa de Rajoy no es suficiente...
-Rajoy tiene que invertir las energías, no en ofrecer un nuevo pacto del Majestic a CiU, sino intentar ganar las elecciones. Y evidentemente, saber que su lenguaje y su discurso no se corresponde con los de aquel pacto. Me hubiera gustado ver esa oferta en estos tres años, no ahora que se acercan las elecciones. Cuando el PP tuvo mayoría absoluta se olvidó del pacto del Majestic. Rajoy sabe que es un activo demostrar que puede entenderse con CiU, como lo sabe Zapatero.
-¿Todo sería más fácil con Rodrigo Rato?
-Rato no está y no se puede hablar de política ficción. Tengo una relación muy especial con Rato, le tengo muchísimo afecto. Es buen político y cuando nos hemos entendido, cuando hemos llegado a un acuerdo, él siempre ha cumplido. No quiero decir cosas del PP que no me corresponden.
-A diferencia de Artur Mas, usted mantiene que un posible acuerdo con Zapatero no tendría que afectar al Gobierno catalán, lo cual parece difícil de encajar.
-Mas nunca ha dicho ni dirá que como condición previa a un posible acuerdo con el PSOE, Montilla tenga que dejar el Gobierno catalán. La presidencia de la Generalitat debe decidirse en Cataluña y entre los partidos catalanes. Ni en Ferraz ni en Génova. Otra cosa es que intentemos que, en caso de acuerdo, que esos partidos asuman nuestras posiciones sobre regeneración democrática, consistente en buscar el equilibrio entre el voto y la representación en los gobiernos.
-Ha hablado antes de acentuar el perfil ideológico de CiU ¿Podría concretar?
-Nuestra razón de ser es la persona, su dignidad, la de todas y la de cada una de ellas. Todas cuentan, hablen catalán o castellano, hayan nacido en el Empordà o en la Alpujarra o en el Bierzo. La gente necesita ahora una oferta política distinta. No se trata de ofrecer, cuando llega una campaña electoral, unos puntos más o menos de IRPF o de regalar aparatos para la sordera. La gente está preocupada por la educación. En Cataluña, la libertad de educación está amenazada. Las familias no pueden elegir libremente un colegio para sus hijos. El Gobierno catalán acaba de aprobar unos decretos inconstitucionales sobre la asignatura de ciudadanía que obliga a los centros concertados a incorporarlos aunque contradigan su propio ideario. La ONU ha advertido de que en 2040, España será el país más viejo del mundo. ¿Qué políticas natalistas se hacen? Ninguna.
-Los 2.500 euros...
-No lo es, porque el problema no empieza ni acaba con el primer hijo. Lo costoso es mantenerle y lo necesario es ayudar al segundo y sobre todo al tercer hijo y a las familias numerosas. No es verdad, como dice Zapatero, que España tenga una familia muy fuerte. ¿Quién ha dicho algo sobre las drogas? España, según la ONU, es donde se consume más cocaina del mundo. Una familia sólida no soluciona el problema de la droga, pero sus valores ayudan a amortiguarlo. Cuanto más fuertes sean las familias, más fuerte será el país, pero aquí no nos ocupamos de la familia. Tenemos muchas familias desestructuradas y la pobreza está adquiriendo rostro de mujer y también de niños.
-¿Qué opina de la política de inmigración?
-España tiene más ocupación, pero poco sólida y de escasa calidad. Necesitamos más ocupación derivada de un mayor relieve del I+D+I. Buena parte de esta ocupación son inmigrantes extranjeros y me resisto a aceptar la tesis de Zapatero según la cual la inmigración nos lo va a resolver todo.
-¿Las elecciones generales serán decisivas para CiU?
-Todas las elecciones son importantes.
-Me refiero a nivel de posibles cambios de liderazgos.
-Yo no siento amenazado mi liderazgo en función del resultado que podamos tener en las elecciones, que creo que será bueno, pero tampoco hay que confiarse. van a ser muy difíciles. Espero que en Cataluña haya el sentido común suficiente para entender que no sólo se decide la aportación política de CiU a nivel español, sino también nuestra capacidad de echar al tripartito.
-Hablar ahora de Oriol Pujol como sucesor ¿es una anécdota?
-Habrá que preguntárselo a quien habla de él. Para Unió, sólo Mas es candidato a la presidencia de la Generalitat.