
Jordi Magraner
. El zoólogo español Jordi Magraner y su asistente paquistaní fueron hallados muertos la noche del pasado viernes en el distrito de Chitral, en el norte de Pakistán, según informó ayer la Policía. Los cuerpos sin vida de Magraner, de 43 años, y de su empleado, Wazir Ali, de 12 años, fueron encontrados en la vivienda del investigador catalán en un pueblo cercano a la ciudad de Bumburate. El informe forense indica que fueron degollados con un arma blanca, según señaló un agente, quien precisó que otro empleado del español, refugiado afgano de 20 años, está desaparecido.
Principal sospechoso
Como es lógico, de momento la Policía prefiere no hacer especulaciones en torno al suceso, aunque obviamente el hecho de que se desvelara la misteriosa desaparición de otro de los empleados del científico hace que se haya convertido en el principal sospechoso. Los agentes también tratan ahora de determinar el momento en que se perpetró el crimen, y realizan interrogatorios para poder reconstruir las últimas horas de vida de las víctimas.
La incógnita ahora, además de determinar la autoría del crimen, es conocer el móvil del mismo. Fuentes policiales informaron de queJordi Magraner había sido acusado por algunos habitantes de la región de predicar el cristianismo, por lo que se le aconsejó que abandonara la zona por su propia seguridad. El hecho de que los investigadores no hayan informado de que faltaran de la casa objetos de valor hacen pensar que, en efecto, pudo tratarse de una venganza. Fuentes cercanas a la familia explicaron a ABC que, al filo de las diez de la noche, el servicio diplomático ya había confirmado a su madre el asesinato del científico. Las mismas fuentes atribuyeron también la muerte a las creencias religiosas de la víctima, ya que se trata de una zona de fuerte presencia talibán.
Repatriación del cadáver
El cadáver de Magraner fue trasladado en helicóptero a Islamabad, desde donde será repatriado a la localidad de Valence, en Francia, donde tenía su residencia fija, junto a sus padres. Magraner no era ni un recién llegado a Chitral ni un aventurero cualquiera cautivado por el mito del «hombre de las nieves». Desde hace ya 15 años, el zoólogo, que trabajaba para el Museo Nacional de Historia Natural de París, realizaba continuas expediciones a la región -donde solía alquilar una casa en un pueblo del valle Kailash, a unos 40 kilómetros de Chitral- en búsqueda de un superviviente de nuestros antepasados que respondería al apelativo local de barmanu, que se da en la zona al «hombre de las nieves». El zoólogo hablaba el dialecto local y sus investigaciones sobre el terreno obedecían, según fuentes científicas, a una de las metodologías más rigurosas en este campo, que parecía aseverar la existencia de esta criatura.
En la noche de los tiempos
Las especulaciones sobre el «hombre de las nieves» se pierden en la noche de los tiempos y muchos son los investigadores que han rastreado montañas -en el Cáucaso, Irán, Afganistán, el Tíbet, Vietnam o Rusia- tras la pista de supuestos homínidos que dejan sus enormes huellas en la nieve. Los aldeanos de Chitral, de sobra conocidos por Magraner, hablan del barmanu, el «gran peludo» de las montañas, con la naturalidad del que transmite un recuerdo ancestral, en el que la realidad y la leyenda se entrelazan sin límites claros. Pero para el experto español, historias y tradiciones escondían criaturas aún desconocidas para la ciencia y cuya pista rastreó hasta su muerte.
En Chitral,Magraner dirigió campañas periódicas destinadas a obtener pruebas de la existencia del barmanu y recogió decenas de testimonios que retratan una extraña criatura del tamaño de una persona, con cuerpo rechoncho y peludo y que camina siempre de forma bípeda. Según estos relatos, su cara, desprovista de vello, deja ver una gran nariz chata, frente huidiza, ojos grises y cuello grueso. El propio Magraner afirmó haber podido escuchar en un par de ocasiones el característico grito del barmanu resonando en los valles flanqueados de montañas. Junto a otros investigadores franceses, Magraner fundó la Asociación de Trogloditas, con la pretensión de hallar algún día un ejemplar vivo de la existencia de esta criatura.



