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Juan Carlos García Morate (testigo del accidente): «Movían los brazos entre las llamas pidiendo ayuda»

«Sólo siento que no pude hacer más, el fuego nos quemaba mientras sacábamos a la gente y ni siquiera pensaba en mi vida»

Actualizado 05/06/2003 - 08:07:11
MURCIA. Muchos de los viajeros que lograron salvar la vida entre los amasijos férreos se la deben a «El Asturiano». Juan Carlos García, fontanero, vive a apenas 800 metros del lugar donde ocurrió el accidente. Cuando vio la explosión desde su casa, no se lo pensó: arrancó el coche y se olvidó de su vida para salvar cuantas pudo entre las llamas y el horror. Conmocionado por lo que vio, cree que no podrá olvidar nunca las imágenes.
- ¿Vio cómo ocurrió el accidente?
- Estaba en la parcela de mi casa, en Chinchilla de Monte Aragón y vi pasar el Talgo. Al salir de una curva que hace el monte, se oyó una explosión tremenda y el tren se envolvió en llamas. No me lo pensé. Cogí el coche y me eché a la huerta para ayudar, pero no pude hacer todo lo que quise.
- ¿Qué se encontró cuando logró llegar al tren?
- Fue horrible, horrible, no sé cuándo se me irán las imágenes de la cabeza, porque una cosa es contarlo y otra verlo. Me subí al primer vagón que pude, por la cola, y con otros cuatro muchachos llegué hasta la cafetería. La gente estaba atrapada, nos gritaba «ayudadme a salir». Cogí a una señora  que quería entrar en el siguiente vagón, envuelto en fuego, para buscar a un familiar, ayudé a salir a otro que se arrastraba por el suelo... Pero apenas había pasado un cuarto de hora cuando se oyó una explosión muy fuerte y el fuego se puso muy mal, se levantó una columna de más de cincuenta metros.
- ¿Pudieron seguir socorriendo a más viajeros?
- Calculo que rescatamos a once, hasta que ya no pudimos hacer más porque nos quemábamos el pelo y los pies del calor. Entonces empezamos a ver a personas que estaban en los vagones moviendo los brazos detrás de las ventanillas pidiendo ayuda para que les sacáramos de allí. Un chaval decía: «Mi hermanico está dentro», y no paraba de llorar. No podíamos hacer nada.
- ¿Cómo se encontraban los heridos que lograron sacar del tren?
-Había gente muy mal, que había salido despedida por la explosión. Fuimos dejando a todos los heridos en un bancal, pero enseguida nos dimos cuenta de que el fuego podía llegar hasta ellos y otro grupo se puso a trasladarlos.
- ¿No pensó en el riesgo que estaba corriendo su vida?
- No pensé en mi vida siquiera, sólo veía que la gente se estaba quemando -lamenta entre sollozos- y oía los chillidos. Pero no quiero que me pongan de héroe porque no ayudé todo lo que quería, no pude hacer más.
- ¿Tardaron mucho en llegar las ambulancias y los servicios de emergencia?
- Una media hora, creo, porque no podría medir el tiempo de esos momentos. Sólo pudimos sacar gente durante los primeros quince minutos, después ya era imposible por el fuego. Imagino que tardaron porque es complicado llegar a la zona, es tierra de bancales y huerta y si no lo conoces no llegas. Además, todo estaba oscuro, no se veía nada, nada. Lo único que oíamos eran los gritos de las personas que quedaron atrapadas en los dos primeros vagones. Movían las manos, pero no podíamos ayudarlos, no pude hacer más...
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