No es una pájara, no es un avión, es Carmen Thyssen, superheroína con inquietudes multidisciplinares. Lo mismo defiende árboles que burros, que galgos, que a su hijo. Siempre alerta contra las injusticias
BB será la marca de Brigitte Bardot, pero en los últimos años también son las iniciales de Barbie Baronesa. Los burros franceses y españoles, que ni siquiera tienen que pagar hipotecas, pueden dormir tranquilos. No están solos. Ruth Handler creó la muñeca de Mattel porque, decía, las niñas necesitaban explorar el mundo que las rodeaba y Barbie ayudó a mostrarles infinitas posibilidades.
Barbie podía ser lo que quisieran. Pasados más de cincuenta años de su nacimiento, Barbie hasta puedes ser tú. Bueno, puede ser Carmen Thyssen, que tiene mucho tiempo libre, inquietudes sociales y medioambientales propias del blandengue siglo XXI, categoría de «socialite» y una cuenta corriente de las que hacen doblar el espinazo a todos los joseluislopezvázquezes del mundo (póngame a los pies de su señora).
Carmen Cervera es mitad Barbie con todos sus accesorios (cadenas, pala, sombrerito de paja), mitad superheroína en un tiempo en el que las mujeres maduras (y adineradas) también pueden ser ambas cosas. Porque ellas lo valen. Ahora defiendo contra el alcalde y contra Álvaro Siza que no haya una arboleda perdida que canten los poetas futuros (y con más implicación que Jackie Kennedy cuando defendió la Estación Central de Nueva York). Ahora defiendo a los burros. Ahora defiendo a los galgos. Ahora defiendo a mi hijo (pidiendo análisis de ADN en contra de su nuera y némesis: quizá Blanca Cuesta sirva como su profesor Moriarty, su Joker, su Lex Luthor). No es una pájara, no es un avión, es Carmen, una superheroína con preocupaciones sucesivamente multidisciplinares.
El disfraz, para Madonna
Los superhéroes actuales no tienen por qué llevar una vida repetitiva. A veces prescinden de los leotardos de lycra, dejando el disfraz a Madonna y su traje de camuflaje para adoptar en Malaui (para mí que ha sido por la pinta de cretina occidental de visita en África por lo que le han puesto problemas).
Y no necesariamente esconden su identidad. De hecho, la eficacia de Carmen Thyssen como superheroína radica en su visibilidad y en la publicidad que puede dar a las causas que abraza. Incluso cuando no está con ninguna, lo parece.
Su última salida fue el martes a Málaga, con motivo del nacimiento de la Fundación Colección Carmen Thyssen. La causa es sólo artística pero la puesta en escena es la de nuestra Barbie de siempre (en su versión Barbie Coleccionista). Pala, montoncito de arena, «pep toes» y culo en pompa para la foto. Ella sí que sabe. Aunque lo cierto es que lo que más llama la atención en la imagen es Borja Thyssen con traje.



