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Miguel Artola: «Los afrancesados construyen el Estado unitario»

A. ASTORGAMADRID. Fue su ópera prima, el gran estudio sobre «el momento más interesante» de la Historia de España: el paso de una experiencia de régimen monárquico y absolutista a una de política

Actualizado 05/04/2008 - 09:43:04
Fue su ópera prima, el gran estudio sobre «el momento más interesante» de la Historia de España: el paso de una experiencia de régimen monárquico y absolutista a una de política moderna. Cincuenta y cinco años después, «Los afrancesados», de Miguel Artola, sigue teniendo plena vigencia, reeditado por Alianza y la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales. El historiador -cuyo axioma es que la historia hay que hacerla a pesar de su utilización política y que un profesor debe luchar por su independencia- (de)muestra en la obra la exactitud de sus hipótesis: «Era consciente de la importancia de los afrancesados en la Historia de España, pero no me sentía con la capacidad necesaria para estudiar su intervención en la construcción del Estado unitario, el gran proyecto de los liberales, que realizaron los afrancesados desde un punto de vista conservador». Los afrancesados, en la lucha política entre progresistas y moderadores, aportaron a estos últimos las enseñanzas adquiridas en el estudio de la administración francesa, «que la política de la Restauración no podía ocultar».
En un año del Señor de 1808 con España dividida entre quienes militaban contra los franceses (absolutistas y liberales) y los afrancesados, el colaboracionismo era el gran pecado, de lesa traición en Europa. «El caso de los afrancesados -sostiene Artola- era de clarísimo colaboracionismo con el dominante». ¿Qué les llevó a colaborar? ¿Qué querían? Según el investigador, buscaban la felicidad: «Eran los seguidores de la Ilustración, perseguían la felicidad para el pueblo, que no era un sentimiento, sino una situación: el bienestar llevaría a la felicidad. con un poder fuerte al servicio de ese bienestar de los individuos. Aceptan colaborar con José del mismo modo que después lo hacen con quienes le son más cercanos, y así se acercarán a los isabelinos».
Vendaval 1808
Los afrancesados dejarán una «huella muy importante en los aledaños del poder -subraya Miguel Artola-: la división provincial será obra de un afrancesado, y construyen el modelo de Estado unitario». ¿Afrancesado sigue siendo sinónimo de traidor hoy? «Es una versión muy simplista», deshace el profesor el tópico.
Junto a la obra de Artola ven la luz estos días «Dos de mayo de 1808» (Ediciones B), de José Luis Olaizola, la novela de los días que precedieron al levantamiento; y «1808-1814 España contra España» (La Esfera de los Libros), de Rafael Torres, las «claves y horrores de lo que el autor califica como «Primera Guerra Civil».
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