El expresidente catalán Jordi Pujol visita esta semana Estados Unidos. En Nueva York expresó su preocupación por el debilitamiento de los vínculos entre EEUU y Europa, con la consiguiente pérdida de peso político de esta en el mundo. Visto lo cual a Pujol no le extraña que Barack Obama «tenga cosas mejores que hacer» que reunirse el próximo mes de mayo en Madrid con José Luis Rodríguez Zapatero.
La UE no encabeza ahora mismo las prioridades de la Casa Blanca, constató lúgubremente Pujol. En parte culpó de ello a los gobernantes europeos y a su «miedo al compromiso, a la responsabilidad y al riesgo». Denunció incluso su ambivalencia frente al discurso multilateralista de Obama, que les deja sin la coartada para la inacción sistemática que suponían los excesos unilaterales de Bush. «Con Obama van a ponerse a prueba la sinceridad, la capacidad y la disposición a actuar de Europa», concluyó.
Pero también hubo tirón de orejas para los americanos. El expresidente catalán advirtió a EEUU, e incluso a un oyente que con desparpajo le había preguntado por qué su país debería hacer ningún caso de Europa, que ellos también pagarán un precio si tratan de ir por el mundo solos o según con qué aliados -como históricamente recomendara Robert Kagan, con tan mala fortuna que lo hizo sólo unos años antes del fiasco de la guerra de Irak-, tipo China, la India o Brasil.
Para Pujol Estados Unidos y Europa son aliados naturales e inmejorables porque «Occidente no es una mera invención» y las similaridades superan con mucho a las diferencias. «Hay valores que en el mundo sólo los defendemos nosotros», remachó. Destacó el sistema de protección social europeo y el sentido norteamericano de la responsabilidad individual.
Pujol expuso todas estas ideas en el Centro Cultural Juan Carlos I de la Universidad de Nueva York, en un parlamento que contra su costumbre llevaba muy preparado, ya que lo realizó íntegramente en un inglés «bastante macarrónico», según bromeó. El ex presidente catalán es famoso por hablar seis idiomas «pero nadie dice si bien o mal», siguió bromeando.
El catalán, más fácil
Su francés, su alemán y su italiano -amén de su catalán y su español- superan con creces a su inglés. Además la edad no perdona y a día de hoy Pujol está algo sordo. Aún así se expresó con fluidez y pasión y cautivó a un auditorio con abundancia de españoles y catalanes, lo que le permitió hacer chistes en esta lengua, algunos dirigidos a los americanos: «¿Por qué se empeñan ustedes en hablar inglés y no catalán, que es mucho más fácil?».



