
POR DANIEL MEDIAVILLA
VALENCIA. Los límites de la riqueza que surge del ladrillo y la competitividad de los sueldos más baratos en países menos desarrollados dentro de un mundo con fronteras cada vez más difusas son dos de los motivos que obligan a plantearse los próximos movimientos que no malogren la prosperidad lograda. Hoy precisamente se celebra en la Comunidad Valenciana el día del emprendedor, una serie de conferencias, talleres, mesas redondas y premios dirigidos a fomentar el espíritu empresarial en una jornada que organiza la Generalitat valenciana a través del IMPIVA y en el que colabora la Secretaría General de Industria del Ministerio de Industria Turismo y Comercio.
Entre las ideas que mayores beneficios podrán reportar a la economía valenciana y española por su valor añadido están las que tienen una base tecnológica. La situación, poco a poco, está cambiando, pero hasta ahora, la actitud de la universidad española, donde se produce el conocimiento esencial en el tipo de empresas mencionado, tiene mucho espacio para la mejora. «El modelo de Silicon Valley o Stanford es un modelo en el que el profesor tiene unos alumnos que están trabajando con él y después son los alumnos los que llevan a la práctica las ideas bajo la supervisión del profesor. En Estados Unidos, un catedrático que no esté implicado en una o más empresas de base tecnológica es algo que no se entiende, ninguna universidad contrata o renueva contratos a catedráticos que no lanzan actividad empresarial, cosa que aquí en España es algo completamente singular», explica Javier Marti, director del Centro de Tecnología Nanofotónica y fundador, junto con varios investigadores de este centro de DAS Photonics, una empresa que se dedica a producir chips, parecidos a los de la microelectrónica. pero que sustituyen los electrones con los que estos funcionan por luz. Esto hace que los chips fotónicos ofrezcan más velocidad y menor calentamiento, lo que ofrece grandes ventajas a esta tecnología. Su bajo consumo y su reducido peso la hacen muy adecuada en el espacio y de hecho, DAS Photonics fabrica chips para la Agencia Espacial Europea.
DAS es la primera «spin-off» -surgida de- la Politécnica en la que la universidad participa en el accionariado y fue creada hace menos de un año. Marti se resiste a hablar aún de éxito, pero está claro que es uno de los ejemplos cercanos para los alumnos de la Universidad Politécnica que se planteen dar el paso y tratar de crear una empresa con una idea propia.
«Las oportunidades son muy grandes, porque este país tiene un déficit de actividad empresarial de base tecnológica e innovadora tremendo. Ahora el porcentaje de ideas de proyectos de fin de carrera que acaba en actividad empresarial puede ser inferior al 0,1 por ciento, y esto significa que se está perdiendo mucho conocimiento», dice Marti. Las soluciones para tapar esta fuga se comienzan a plantear cada vez con más seriedad y este profesor de la UPV tiene algunas explicaciones. «Hay un gap muy importante entre el inversor, que no espera recibir una idea para financiarla, sino un protecto empresarial, y el que genera la idea, que en muchos casos puede ser muy original pero no está preparado para pulirla y entregar lo que el empresario quiere. Se trata de que unos bajen y los otros suban. Es cuestión de que los inversores expliquen muy bien qué es lo que quieren y que lo que quieran no sea un proyecto desarrollado por una consultora profesional».
Financiación y burocracia
Javier Urchuegía es fundador de Energesis Ingeniería, otra empresa surgida de la UPV, cree que «en España hay muchos grupos y gente con muy buenas ideas en la Universidad, con campos de la investigación en los que es una potencia mundial y con ideas aplicables». Para él, el problema es la «falta de apoyo a nivel de financiación, articulación legal de como tienen que ser las relaciones con los emprendedores y la universidad, además de muchos miedos, mitos y dudas». Como Marti, reconoce que «cuando eres investigador y te plantean un plan de negocios, el lenguaje que se emplea es distinto». Por eso, en su opinión, sería bueno que existiesen «equipos mixtos de las universidades y las empresas». Además, sería necesario que en la primera etapa de las empresas, hubiese una «financiación, que aunque no aportase mucho dinero, fuese más ágil» porque «el capital riesgo», necesario para poner en marcha estas empresas con base tecnológica e innovadora, «está demasiado burocratizado». «Se valora menos la idea y más algunos criterios económicos que no se pueden tener tan claros en esos primeros momentos en que se quiere poner en marcha el proyecto», afirma.
La idea con la que Urchueguía y su socio Pedro Fernández de Córdoba fundaron su empresa surgió de sus investigaciones en el Instituto de Ingeniería Energética. La tecnología consiste en aprovechar la temperatura constante del subsuelo para crear sistemas de climatización más eficientes. Los métodos habituales de climatización de edificios usan unidades de refrigeración y calefacción, o bombas de calor, situadas en techos o terrazas que funcionan mediante la cesión o extracción de calor del aire en el exterior de la casa. En los sistemas geotérmicos como el de Energesis, se extrae o cede calor al suelo que rodea el edificio mediante un circuito de agua enterrado. El terreno tiene temperaturas más estables y moderadas que el aire, y así, en invierno el terreno está más caliente que el aire, con lo que la eficiencia de la bomba de calor aumenta y en verano ocurre algo similar. Se cede calor al exterior, y como el subsuelo está más frío que el aire, este admite mejor el calor expulsado, con lo que también mejora la eficiencia. Este sistema, novedoso en España, permite gatar hasta un 50 por ciento menos de energía y elimina el riesgo de legionela asociado a las torres de refrigeración, entre otras ventajas.
De la Universidad a la Empresa
En 2004, basándose en sus investigaciones de sistemas geotérmicos, instalaron en los jardines que circundan los edificios de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de la UPV uno de estos sistemas con los que se climatizan doce despachos y un aula del Departamento de Termodinámica Aplicada de la universidad valenciana. Con esa prueba de eficacia como respaldo, Pedro Fernández y Javier Urchueguía decidieron dar el paso. Ahora, trabajan con ellos 10 o 12 personas -casi todos procedentes de la universidad- y la empresa ya es rentable.
Éxitos como el de Energesis o DAS Photonics son por sí solos un impulso para la innovación en la Comunidad. «En EE.UU. hay muchos ejemplos de éxito y puedes ver cómo gente que ha estudiado contigo ha creado su propia empresa. Esto se contagia. Aquí tenemos mucha gente que en el último curso tiene ideas, pero el entorno no le infecta. Tenemos que mostrar que no se trata de ser lumbreras, sino de tener ideas y trabajar para sacarlas adelante», incide Marti que añade como barrera cultural para los emprendedores el miedo al fracaso. «Lo que peor lleva uno es que los que le rodean le consideren un fracasado y si uno lanza una idea empresarial y no le funciona, se le considera un fracasado. Esto en EE.UU. no sucede. Allí, uno de los puntos que se tienen en cuenta para conseguir financiación es cuántas veces has recorrido el camino y cuántas más veces lo hayas hecho, más posibilidades tienes. Valen no sólo los goles, sino también los tiros a puerta. Si lo intentas, allí eres un semihéroe y aquí un fracasado». Urchueguía, también incide en este punto y apunta que en EE.UU. quienes financian ideas con base tecnológica «son conscientes de que algunos proyectos pueden fallar» y tienen peticiones más realistas.
Por otro lado, los ejemplos de éxito, tampoco deben hacer creer que lograrlo es fácil. Urchueguía comenta cómo con una idea en marcha como la suya «todos los días hay que pelear y hacer frente a nuevas dificultades» y recuerda algunos momentos de la puesta en marcha de Energesis como «una travesía del desierto». «El éxito -señala Marti-, normalmente, no llega por suerte. Popularizar este tipo de cosas puede trivializarlas y hacer olvidar que detrás siempre hay un enorme esfuerzo y mucha formación».
Por último, Javier Urchueguía ofrece algunos apuntes para nuevos emprendedores: «Una buena idea es clave, igual que lo es la seriedad. No prometemos lo que no podemos cumplir, porque aunque a veces se pueden dar una serie de cifras de ahorro energético, eso es pan para hoy y hambre para mañana. Seguir en contacto con la Universidad y seguir innovando, y el equipo humano. En nuestro proyecto la gente está muy motivada, cree en el proyecto y se sabe que se está haciendo algo por el medio ambiente y eso ilusiona».
Hoy se celebra el Día del Emprendedor en la Comunidad Valenciana _ Javier Urchueguía y Javier Marti, ambos profesores de la UPV y creadores de empresas con base tecnológica hablan sobre lo que ellos creen necesario para tener éxito
ABC
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