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Las Tablas sufre un repunte de robos y atracos por falta de efectivos policiales

CARLOS HIDALGOMADRID. Buena parte de los comercios del PAU de Las Tablas saben ya lo que es recibir la visita de delincuentes. Algunos, el mismo día de la inauguración del negocio. Y más de uno, hasta

Actualizado 05/02/2007 - 10:09:28
Buena parte de los comercios del PAU de Las Tablas saben ya lo que es recibir la visita de delincuentes. Algunos, el mismo día de la inauguración del negocio. Y más de uno, hasta cuatro veces. Los vecinos y los comerciantes han dicho basta y han trasladado su protesta en forma de 400 firmas a la Junta del distrito de Fuencarral, la lejana comisaría de Policía y a la Delegación del Gobierno. Quieren que los agentes no sólo aparezcan por allí cuando se comete un robo.
La situación que se vive en el barrio es bastante peculiar. Por un lado, se trata de un nuevo desarrollo urbanístico, habitado ya por unos 14.000 vecinos, pero con bastantes viviendas aún por ocupar. La zona también está con obras del Metro, lo cual redunda en los ya de por sí bastantes problemas de acceso, sobre todo para la Policía Nacional, cuya comisaría del distrito -con alrededor de un centenar de agentes- se ubica en La Vaguada. «Los agentes tardan hasta 40 minutos en llegar cuando son llamados, por la lejanía y la dificultad de acceder», relata Lorenzo Álvarez, presidente de la Asociación de Vecinos Las Tablas.
La calle de Palas del Rey es una de las más comerciales del PAU. Allí se encuentran dos de las tres tiendas de complementos para niños del barrio. Han sido pasto de «aluniceros». «Faro» es una de ellas, que ha sufrido la presencia de este tipo de delincuentes en dos ocasiones, siempre de noche. «Friki», a pocos metros de allí, es un comercio de similares características. Cuatro «alunizajes» en año y medio. El último, el pasado diciembre, en plena campaña de Navidad. Ante tal situación, los propietarios del negocio no han tenido más remedio que colocar dos bancos de piedra, literalmente atornillados en el suelo, para no sufrir más robos de este tipo.
Sin embargo, en el último de los cuatro asaltos, al encontrarse con los bancos, los delincuentes decidieron romper el escaparate. Gracias a la alarma, no se llevaron nada. El rastro del humo que salía por el tubo de escape del vehículo que llevaban quedó impregnado en los bancos y el cierre. «Camino» es la tercera tienda de niños del barrio, paralela a Palas del Rey, frente a un descampado. La inauguraron un sábado al mediodía. Por la tarde, ya había sido objeto de un robo. Pero la cosa no quedó ahí, puesto que sufrieron dos más en apenas una semana.
Con el cuchillo en el cuello
Sin embargo, estos casos no son la punta del iceberg. La palma, por la peligrosidad del «modus operandi», se la llevan las farmacias. De cuatro, tres han sido asaltadas a punta de cuchillo jamonero. La única que ha quedado, por ahora, fuera del objetivo de los «cacos» es la que regenta Conchita. Con todo, ha colocado grandes bolardos como defensa.
A varias calles de allí, una empleada farmacéutica no olvida el pasado 5 de enero. «Entró un joven a comprar leche para bebés, sobre las cuatro menos diez de la tarde, y yo estaba sola. Cuando me agaché para coger el producto, vi que tenía un cuchillo. Me acorraló, con el cuchillo en el cuello, me dijo que le diera todo el dinero... A partir de ese día, tengo psicosis. A todo el mundo lo veo raro, sospechoso. En Sanchinarro hay otra farmacia donde han sufrido ya nueve atracos».
En la farmacia que regenta Basiano Salcedo ocurrió algo parecido el 28 de septiembre. «A las 20.15, estábamos aquí mi mujer y yo. Entraron corriendo dos chicos jóvenes, españoles, con cuchillos jamoneros». En esa ocasión, no se hicieron pasar por clientes. «A cada uno nos pusieron un cuchillo, y pidieron el dinero». Basiano, pese a todo, mantuvo cierta calma: «Tranquilo, que os lo doy», le respondió. Se llevaron toda la caja de esa tarde. Un tercer delincuente les esperaba en un Golf blanco, con el que huyeron. Una vecina logró apuntar la matrícula, pero era falsa. «La Policía llegó a los 20 minutos, aunque no tengo queja en ese aspecto», relata Basiano. El distrito de Fuencarral-El Pardo es el más extenso de Europa. «El problema está -indica el farmacéutico- en que por aquí no pasa la Policía». Además de este atraco, Basiano ha sido objeto de dos intentos de estafa, uno con el timo de las 30 monedas, el otro, con el de «la uruguaya» -intentan enredar al comerciante con el cambio de una compra-. «La segunda ocasión era un chico que se pasó ese día por tres farmacias con el mismo engaño». Cuando ven algo raro, los comerciantes se avisan entre sí. Basiano también ha puesto barras de hierro ante su comercio al ver lo que le ocurrió a otros del barrio. Además, también es vecino de Las Tablas, y conoce algunos casos de robos en el interior de domicilios, en garajes e, incluso, en las obras.
Unos metros más adelante, en la calle de Grañón, la última farmacia. También fue atracada hace unos meses. Olimpia Güemes y su hija Ana Delgado estaban dentro, con una hermana de la segunda y su bebé. «A las nueve menos cuarto de la noche, antes de cerrar, entró un joven con un cuchillo jamonero. Corriendo, se dirigió a la rebotica, estaba muy nervioso». «¡El dinero, el dinero de la caja!»», les espetó con gesto amenazante. Cuando le habían entregado hasta el último céntimo -unos 300 euros-, al ladrón no se le ocurrió otra cosa que decir: «¿Dónde está la caja fuerte?». Al final se marchó con su mochila al hombro. Quizá lo de la caja fuerte viniera motivado por los atracos a bancos que también se han producido. El más comentado, en una sucursal de La Caixa. En aquella ocasión, una empleada aparcó en doble fila, con tan mala suerte que su coche entorpecía al de los atracadores, que ya estaban dentro de la sede bancaria. Así que los delincuentes, que la sorprendieron cuando la mujer entró, se llevaron su coche. Atraco al banco y robo de vehículo.
La «grúa ladrona»
Los robos de vehículos también están a la orden del día. A parte de los destrozos provocados en el interior de los garajes -algunos han tenido que cambiar ya la persiana metálica de la entrada-, se produce una nueva picaresca: conductores de falsas grúas retiran coches con el pretexto de que están mal estacionados. En realidad, los roban. Eso ocurrió hace apenas unos días en el Barrio del Pilar, en el mismo distrito.
En Castillo de Candanchú se produjo uno de los casos más graves, cuando un hombre entró armado con una pistola a robar en un colmado. Ocurrió en agosto. El delincuente intimidó con el arma a la dependienta y se llevó todo el dinero.
El representante vecinal ya ha acudido a la Junta del distrito. Estuvo en la Mesa de Seguridad, que se reúne cada seis meses. La concejala-presidenta de Fuencarral-El Pardo, Paloma García Romero, ha remitido sendas cartas a la Delegación del Gobierno y a la Concejalía de Seguridad. La presidenta de los comerciantes de Las Tablas, Pepa Rodrigo, insiste en que no se criminalice el barrio. Pero reconoce: «Nos preocupa. Empezamos con los «alunizajes» por las noches, y ya estamos con atracos a mano armada. Si veo a la Policía por aquí, es que han atracado».
Fuentes policiales indicaron que, antes del verano, se detuvo a una banda de «aluniceros». «Desde entonces, la situación ha mejorado. Es el tercer distrito más seguro de Madrid», indican. La plantilla de la comisaría está casi al 100% del catálogo.
Existe un proyecto, ante el crecimiento del distrito, de construir una nueva comisaría, mayor que la actual y en una zona más céntrica. Mientras, se ha intensificado la presencia policial y la colaboración entre la Nacional y la Municipal, indicaron las fuentes consultadas.
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