Giorgio Crocci, respetado ingeniero restaurador responsable de actuaciones en monumentos como el Coliseo de Roma y las Pirámides de Egipto, explicó que el problema de humedades de la capilla posiblemente se remonte a los tiempos de su construcción y, aunque hubiera sido mejor atajar el problema mucho antes para salvar las pinturas, el proyecto que se está preparando permitirá la conservación total de la estancia.
«Más vale tarde que nuca», dijo el profesor italiano, quien recordó que se ha realizado un exhaustivo estudio sobre el deterioro que sufren las magníficas pinturas del siglo XIV que visten sus muros, obra de Starnina, que conforman un conjunto pictórico muy admirado entre los entendidos en la materia.
El informe de Crocci implica en el proyecto al Consejo de Europa, lo que servirá, según los responsables de la iniciativa, para recabar un mayor apoyo económico. Este documento será remitido posteriormente al Ministerio de Educación que, con su visto bueno, dará paso a la ejecución de las obras.
Hasta que llegue ese momento, Giorgio Crocci dijo que es necesario redactar un estudio en profundidad sobre el origen de las filtraciones, que se sitúa en el exterior de la capilla, en la calle Hombre de Palo. Como ya informó ABC, los avances tecnológicos permitirán acceder a la base de los cimientos de la catedral para inyectar un muro cortina que impida el paso del agua, a la vez que canalice las filtraciones hacia unos pozos laterales.
INMUEBLE COLINDANTE
Una vez concluido este estudio, el restaurador Antonio Sánchez-Barriga señaló que se redactará el proyecto tanto para evitar las humedades como para recuperar los frescos. En el primer caso, un inmueble colindante con la capilla podría dificultar los trabajos, si bien reiteró que la moderna tecnología permitirá la actuación. En cuanto a los frescos, comentó que algunos están muy deteriorados y son irrecuperables, aunque es posible salvar al menos seis escenas, algunas de las cuales que evocan el Juicio Final. Con todo, los responsables de la actuación esperan que la capilla, cerrada desde el siglo XIX, pueda abrirse al público dentro de un año y medio o dos años.
Por otra parte, Sánchez-Barriga informó del estudio realizado recientemente sobre las setenta y dos bóvedas de la catedral toledana, el cual permite concluir que «buena parte» de ellas se encuentran «en buenas condiciones», aunque algunas están muy agrietadas. Según explicó el arquitecto restaurador de la catedral, Jaime Castañón, en estos momentos se está elaborando el proyecto para la restauración de estas bóvedas, que se financiará con cargo al uno por ciento cultural por parte del Ministerio de Fomento.



