J. G. C.
MADRID. Nada fue casualidad, ni siquiera que los miembros de la Academia sueca recibieran la versión rusa de «Doctor Zhivago» la misma mañana del 25 de septiembre de 1958 en la que decidieron darle el premio Nobel. La novela había sido publicada en italiano casi un año antes, pero no podían premiar al autor sin que la obra hubiera aparecido en su versión vernácula.
¿Quién consiguió saltar por encima de la prohibición soviética de publicar «Doctor Zhivago» en ruso? Según la investigación llevada a cabo por Ivan Tolstoi, periodista y nieto del célebre autor de «Guerra y paz», la edición rusa salió de las imprentas de la CIA. Estamos en plena Guerra Fría.
Tolstoi logró hablar con el ruso emigrado que copió la novela, contactó con la imprenta que recibió el encargo y documentó la operación con ex agentes de la CIA, que por aquel entonces se mostraba decidida a convertir la cultura, la literatura demonizada como individualista por los soviets, en una china en el zapato (de Jrushchov).
Aterrizaje forzoso y microfilm
Pasternak acabó «Doctor Zhivago» en 1955 y lo envió a una editora oficial soviética. Las autoridades desaconsejaron su publicación, pero el escritor ya tenía un acuerdo con Giangiacomo Feltrinelli, el gran editor comunista italiano. A pesar de las presiones de Moscú, Feltrinelli decide publicarlo en 1957, en su versión italiana. En algún momento viaja con un mecanoscrito de la obra, de regreso a Italia.
Según la investigación de Ivan Tolstoi, la CIA logró provocar un falso aterrizaje forzoso del avión en el que viajaba Feltrinelli, sacó la novela de su equipaje y logró fotografiarla en un par de horas, página a página. La Compañía tenía el interés expreso de que Pasternak cumpliese las condiciones de la Academia sueca. En occidente había una gran movilización en pro de su candidatura, que irritaba sobremanera a Moscú. Finalmente, los académicos encontraron el volúmen en ruso con el (falso) sello de Feltrinelli en la tapa y votaron al autor. Pasternak fue ajeno a toda esta conspiración.