Nacional

Hemeroteca > 04/11/2007 > 

España y la pinza Rabat-París

POR L. V. CORRESPONSALRABAT. El Gobierno de José María Aznar se llevó una amarga sorpresa cuando en pleno conflicto del islote de Perejil, en julio de 2002, vio que Francia se ponía de parte de

Actualizado 04/11/2007 - 02:45:55
POR L. V. CORRESPONSAL
RABAT. El Gobierno de José María Aznar se llevó una amarga sorpresa cuando en pleno conflicto del islote de Perejil, en julio de 2002, vio que Francia se ponía de parte de Marruecos. El ex presidente reconoció en el libro «Vecinos alejados», del periodista Ignacio Cembrero, que el Rey Mohamed VI recibió el respaldo del entonces presidente francés, Jacques Chirac, que llegó a insinuar a Madrid que lo mejor para acabar con el problema era entregar a Marruecos Ceuta, Melilla y el resto de territorios norteafricanos.
En 1956, España y Francia echaron el cerrojo a sus respectivos Protectorados y Marruecos existe desde entonces como país independiente. Pero la salida de París fue menos traumática -más inteligente, explican algunos marroquíes- que la española. Y eso, con el paso de los años, ha acabado influyendo en las relaciones bilaterales. Marruecos intenta mantener a ambos países como firmes aliados, sobre todo por sus aspiraciones a acercarse cuanto más mejor a las instituciones de la Unión Europea. En noviembre de 2005, Mohamed VI tuvo como invitados a ambos jefes de Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero y Dominique de Villepin, en la ceremonia que conmemoró el cincuenta aniversario de la independencia del Reino. A pesar de todo, los problemas de Francia en sus relaciones bilaterales no son los mismos que los de España. Ni de lejos.
El presidente francés, Nicolas Sarkozy, acaba de firmar a finales de octubre en su visita oficial al Reino alauí acuerdos por valor de 3.000 millones de euros. Dos tercios de ese dinero servirán para hacer realidad el proyecto del tren de alta velocidad francés en la nueva línea que se construirá entre Marraquech y Tánger. Y eso que Rabat ha preferido finalmente la oferta de Washington para comprar aviones F-16 de segunda mano antes que los nuevos Rafale de la factoría francesa Dassault. Sarkozy se desplazó también al nuevo puerto Tánger Mediterráneo, construido a pocos kilómetros de Ceuta y que aspira a hacer la competencia al de Algeciras, sobre todo en el tráfico de contenedores.
La diplomacia francesa ha demostrado que es posible mantenerse como un firme aliado marroquí en todos los aspectos sin necesidad de echar por tierra sus intereses en Argelia, por más que la independencia en 1962 del gigante magrebí fuera mucho más sangrante que la de Marruecos.
El Gobierno de Zapatero ha visto sin embargo cómo las cosas no han rodado tan bien con los argelinos, escocidos porque Madrid ha apostado el todo por el todo en Rabat y ha dado la espalda a los independentistas saharauis. La diplomacia española ha visto también cómo el distanciamiento con Washington ha ido en aumento, hasta llegar a los famosos cuatro segundos de cruce de saludos entre Zapatero y George Bush en la última asamblea general de la ONU. EE.UU. es un factor clave para el equilibrio en el Estrecho.
Problemas cercanos
España tiene además que torear por su cercanía geográfica a Marruecos con varios problemas que afectan en mucho menos medida a Francia, como la inmigración, el terrorismo, el tráfico de drogas o la reivindicación de los territorios españoles en el norte de África. Esto último, con la visita de los Reyes a Ceuta y Melilla de telón de fondo, ha sido uno de los detonantes de la crisis.
Esta proximidad física, que sobre el papel debería haber beneficiado a España, tampoco ha servido en cuestiones como intercambios comerciales, entrada de turistas y la expansión del español, en las que Francia sigue a la cabeza.
España cuenta en Marruecos con la mayor red de colegios e institutos en el extranjero, se abren nuevos centros del Instituto Cervantes -ya hay seis-, crecen las exportaciones e importaciones y la instalación de empresas españolas. Las autoridades españolas se estaban abriendo camino con el enorme impulso que el Gobierno socialista trata de dar a las relaciones bilaterales. Pero cualquier chispa se ha demostrado que puede incendiar las relaciones, como ocurrió entre 2001 y 2002 y como ha sucedido ahora con la llamada a consultas del embajador.
Búsquedas relacionadas
  • Compartir
  • mas
  • Imprimir
publicidad
PUBLICIDAD
Lo último...

Copyright © ABC Periódico Electrónico S.L.U.