África, tierra pródiga en culturas y bellezas naturales, es también rica en deportistas de élite. Pero, a veces, estos deportistas viven las más rocambolescas historias para lograr triunfar en algún lugar con un nivel de vida superior al de sus países de origen. En ocasiones es la pobreza o las guerras civiles lo que les obliga a emigrar; otras, sólo el deseo de poder entrenar en mejores condiciones y competir en grandes equipos.
Alemayehu Bezabeh es un diamante en bruto del atletismo de fondo. Actualmente en el equipo español Bikila, este joven etíope de 21 años está en boca de la mayoría de los expertos. Según su entrenador, Manuel Pascua Piqueras, de aquí a dos o tres años disputará las medallas en los mundiales y Juegos Olímpicos a los actuales reyes de los 5.000 y 10.000 metros. Bezabeh es espigado y delgadísimo, su trote ágil y elegante, como de gacela, atrapa la mirada de más de uno en las pistas de la Blume, en la Ciudad Universitaria de Madrid. En un español muy pausado, reconoce que su historia tiene el halo de un cuento con final feliz. «Vine a España a disputar un 3.000 en Zaragoza y decidí quedarme para triunfar como atleta en Europa. Quería dejar atrás las penurias de mi país, pero también encontré muchas calamidades aquí. Estuve viviendo en Barcelona y luego en Madrid... Los primeros meses en esta capital fueron difíciles. Lo pasé mal. Estuve durmiendo un mes en la calle en un parque de Cuatro Caminos. Aquellos momentos resultaron duros y sobreviví en parte gracias a la ayuda de la asociación humanitaria Caribú.»
Entonces entró en su vida una persona que cambió su destino: Isidro López. El dueño de las tiendas Bikila y patrón del equipo del mismo nombre le acogió en su club. Hoy el hijo de Isidro, Javier, nos ayuda para entendernos con Bezabeh. Javier López también es atleta y fue campeón de España de Campo a Través en 1999, 2000 y 2004.De Alemayehu Bezabeh sólo habla maravillas.
«El año pasado ganó la carrera Internacional Popular de Canillejas, en Madrid, y la Jean Bouin deBarcelona. Esto le ha dado mucho prestigio. Pero los que le conocemos desde hace tiempo sabemos que lo mejor de Alemayehu está por llegar. Es difícil hacer pronósticos que se cumplan al cien por cien en esto del atletismo, pero quizá estamos en estos momentos junto a un futuro campeón olímpico.» Bezabeh sonríe ante tal afirmación y expresa con cierta timidez que su amigo exagera. «Ya me gustaría a mí... Eso es a lo máximo que aspira cualquier atleta, pero hay que trabajar mucho. Ir despacio. Ahora, lo primero es resolver también otros problemas.» Y es que Bezabeh se encuentra en estos momentos intentando arreglar una serie de papeles para poder salir a competir fuera de España y luego volver a entrar sin ningún contratiempo. «De hecho, en cuanto acabemos esta entrevista -cuenta López-, nos vamos a Seseña, en Toledo, para empezar a solucionar el asunto del empadronamiento». «Mi intenciónes nacionalizarme español -asegura Bezabeh-, pero el proceso es largo, según me han contado.»
Recuerdos de Etiopía
De su país extraña la comida, el clima, los amigos, la familia... Aunque sus dos hermanos, como él, emigraron de Etiopía hace tiempo. «Mi hermana vive en Nueva York y tengo un hermano mayor, de 33 años, que está en Australia. Él también es atleta; compite en la media maratón, pero nunca ha llegado a figura.»
Cuando era un chaval, Bezabeh ya admiraba las gestas de su compatriota Haile Gebrselassie. «Es el gran ídolo en Etiopía. Siempre me ha gustado su forma de correr.En mi ciudad, Aselda, jugaba como todos los niños al fútbol, también montaba en bici y corríamos para emular a las figuras de allí, aunque yo entonces no sabía que iba a dedicarme al atletismo. Ahora, sin embargo, todo está muy claro. Sólo quiero ser atleta y ganar algún día las carreras más bonitas. Y las más bonitas de todas son las que se celebran en los Juegos Olímpicos.»
Hablando en plata
Quien ha conseguido ya una medalla olímpica partiendo de cero es Francis Obikwelu. El atleta nigeriano, nacionalizado portugués, que ganó la plata en Atenas en los 100 metros, se entrena en las mismas pistas que Bezabeh y ambos comparten tanto preparador -Manuel Pascua- como mánager -Miguel Ángel Mostaza-. Su historia también tiene tintes melodramáticos. «Fui a Portugal a correr un campeonato júnior de atletismo y decidí quedarme allí para triunfar en algún deporte y progresar también económicamente. Aunque yo no salí de África por una cuestión de pobreza. Mi sueño en un principio era ser futbolista, pero una lesión en la rodilla me hizo desistir del intento. Fue una pena, porque me hubiese gustado jugar con Ronaldinho en el Barcelona», dice entre risas.
Cuando llegó a Lisboa, como no contaba apenas con dinero, Obikwelu tuvo que trabajar duro en el sector de la construcción. «Viví una etapa difícil, pues no entendía el idioma, notenía medios de ningún tipo» y para dormir utilizaba la caseta del Estadio Nacional, al lado de las pistas donde se entrenaba. «Trabajé un tiempo como albañil, pero aquella época ha quedado atrás en mi vida y no quiero recordarla continuamente. Prefiero mirar hacia el futuro.» Luego la fortuna le sonrió de la manera más imprevista. «Decidí acudir a unas clases de inglés y con el tiempo la directora de la escuela, Mary Morgan, fue la que a través de su hijo me introdujo de un modo definitivo en el atletismo.»
Su progresión fue muy rápida y en sus más de diez años como atleta de élite ha ido acumulando diversos tesoros. Actualmente es «recordman» europeo de los cien metros (9,86), y el pasado año ganó los 100 y 200 metros en los campeonatos de Europa en Gotemburgo.
En España vive desde 2003 y, aunque él mismo ha reconocido numerosas veces que anteriormente, en 1996, intentó nacionalizarse español, prefiere no hablar del asunto, «pues en este tema siempre hay gente que malinterpreta las cosas.»
También en 2001, cuando decidió nacionalizarse portugués, su historia se contó en grandes titulares.El motivo que le llevó a tomar tal decisión fue que los dirigentesdeportivos de Nigeria no le ayudaran a superar una lesión que se hizo compitiendo con los colores de ese país. Según parece, el propio Obikwelu tuvo que pagarse de su bolsillo el viaje a Canadá para operarse de la rodilla. Él, ahora, como vuelve a decirnos, prefiere mirar hacia el fututo. «Al campeonato del mundo en pista cubierta que se disputará el año que viene en Valencia. Mi otro gran reto es seguir mejorando mis tiempos, pero también tengo los pies en el suelo y sé que yo en el atletismo ya he tocado el cielo con la medalla de Atenas. Todo lo que pueda venir, será un regalo.»
Aunque es un atleta que se cuida mucho, Obikwelu reconoce que le gusta bailar salsa y «reggae» con su novia y, como Bezabeh, echa de menos de su país la comida, el clima y a la familia. «Tengo cinco hermanos y, aunque mi madre regenta un pequeño restaurante, yo mando dinero cada vez que puedo. En mi casa nunca faltó de comer, pero lo que está claro es que en Nigeria nunca hubiera tenido las mismas oportunidades para triunfar que en Portugal o en España.»
Otra joven estrella del deporte africano es Serge Ibaka, un jugador de baloncesto con una gran proyección que juega en el CB L´ Hospitalet. Con sólo dieciocho años, este ala-pívot del Congo tiene revolucionados a los ojeadores de la NBA que siguen muy de cerca su trayectoria. No hay semana que alguno de ellos no aparezca por la localidad barcelonesa con su bloc de notas.
Pero a Ibaka, que parece tener un destino seguro en Estados Unidos, le persigue desde antes de salir de su país una esperpéntica situación burocrática que en los últimos meses sólo le ha permitido jugar unos pocos minutos al baloncesto. A esto hay que añadirle un reciente contencioso entre el CB L'Hospitalet y el Prissé-Macon francés por la ficha del jugador. El «affaire» provocó que la FIBA le retirara hace unas semanas el «tránsfer» después de haber jugado con su equipo en Alicante.
Una familia de 17 hermanos
Ibaka, quequiso seguir los pasos de sus padres (ambosfueron jugadores internacionales de baloncesto), ha comentado en más de una ocasión su kafkiano caso. «Vengo de una familia de 17 hermanos y siempre he deseado triunfar para poder ayudarles, pues el Congo se encuentra en una caótica situación. Sin embargo, después de conseguir salir de un país en guerra civil, llegué a Francia y no pude jugar por ser menor de edad. Y ahora que tengo 18 años, me pasa esto del "tránsfer"...». Aunque ha reconocido que si no le dejan competir en la liga LEB española (el equivalente a la Segunda División de Fútbol) está dispuesto a trabajar en cualquier cosa, todo apunta a que su caso se resolverá pronto \[al cierre de estas páginas, el gerente del CB L´ Hospitalet, Joan Tallada, nos confirma que su club ha llegado a un acuerdo con el equipo francés y en principio la situación del «tránsfer» de Ibaka se ha resuelto\].
Pero no toda la gente que sale de los países africanos tiene igual fortuna y un destino tan prometedor. «Es muy triste ver esos cayucos atravesando el océano a la deriva -dice Bezabeh-. Van cargados de madres embarazadas y niños pequeños. Son gente que arriesga todo por mejorar en la vida, por huir de la miseria. Yo he vivido una situación también dificil, pero el ser atleta me ha ayudado mucho a cambiar mi suerte.» «África es maravillosa -comenta Obikwelu-. Allí la gente sabe disfrutar de las cosas, allí no hay estrés... Pero la política en demasiados países es un desastre. Por eso hay tanta miseria, tanta pobreza. Y cuando uno ve por la tele el nivel de Europa se siente atraído a buscar algo mejor, aunque para eso tenga que arriesgar su propia vida.» Para evitar que esto siga sucediendo, tanto a Bezabeh como a Obikwelu les gustaría volver a sus países alguna vez y crear clubes de atletismo. Quieren que los jóvenes de allí tengan las oportunidades que ellos no tuvieron; luchar para que el camino hacia el oro olímpico y los récords no esté tan sembrado de calamidades.



