
AP Un cibercafé en la capital china, Pekín, donde el número de cibernautas continúa creciendo
Al tiempo que sigue intensificando su censura sobre el «ciberespacio», China asegura haber desarrollado una nueva red de internet mucho más rápida y segura que la actual, así como con mayor número de direcciones IP (que son las coordenadas que utiliza cada ordenador para conectarse y recibir y enviar información).
Ante el temor de que este modelo, denominado IPv4 y que tiene capacidad para 4.294 millones de direcciones IP, se quede obsoleto en el futuro debido a la rápida expansión de internet por todo el mundo, los científicos chinos han creado un nuevo sistema. Bautizada como Cernet 2/6IX, dicha red ya ha sido aprobada por la Comisión Nacional de Reforma y Desarrollo para que, en colaboración con el Ministerio de Educación, empiece a ser probada en 25 universidades de 20 ciudades.
Este sistema es la avanzadilla del proyecto «Internet chino de nueva generación», con el que el coloso oriental intenta rebasar el actual modelo de protocolo IPv4 para configurar su propia versión superior, la IPv6.
Al igual que China, tanto Estados Unidos como Japón y Corea del Sur ya están trabajando en iniciativas similares para dotarse de una red de internet que les permita incrementar el número de direcciones IP vigentes en estos momentos, pero todos ellos mantienen sus progresos en secreto. Sin ir más lejos, en Estados Unidos es el propio Departamento de Defensa el que está llevando a cabo las investigaciones correspondientes, lo que da una buena idea de la trascendencia del proyecto.
Burlar el control norteamericano
En este sentido, internet se ha convertido en un medio de comunicación tan importante que todos los países intentan dominarlo lo antes posible para no depender de otras naciones. Es el caso de China, que ha impulsado los estudios sobre el protocolo IPv6 porque, a su juicio, el actual sistema IPv4 se encuentra totalmente controlado por las compañías tecnológicas norteamericanas.
Con dicho propósito, grandes empresas chinas y operadores de telecomunicaciones, como China Mobile y China Telecom, están dedicando todos sus esfuerzos para romper el predominio que tienen en estos momentos firmas como Cisco System o Jupiter Networks. Además, 25 compañías chinas e instituciones nacionales, entre ellas Lenovo, BOE y China Netcom, firmaron el año pasado una alianza para fomentar la implantación de la tecnología IPv6.
El objetivo consiste en que el 80 por ciento de la nueva red sea aportado por empresas chinas, que quieren empezar a comercializar el protocolo IPv6 a finales de este año, según consta en los planes de la operadora de telefonía portátil China Mobile. Pero, desde un punto de vista más realista, todo indica que dicha meta no está aún tan cercana y que habrá que esperar al menos hasta 2010, con un periodo además de convivencia de los dos protocolos.
En un primer momento de prueba en las 25 universidades incluidas en el proyecto Cernet 2, la velocidad para intercambiar la información pasará de 2,5 gigabytes a 10 gigabytes por segundo. Además de incrementar la velocidad, la seguridad de los usuarios también se verá reforzada con unos medios que persiguen ser más sencillos, pero más eficces.
El vicepresidente de la Academia China de Ingeniería y subdirector del grupo de expertos que ha certificado la calidad de la iniciativa, Wu Hequan, aseguró en una entrevista concedida al periódico China Daily que «se han logrado importantes triunfos con Cernet 2, que se ha convertido en un programa líder en todo el mundo». De hecho, el sistema empezó a estar operativo en diciembre de 2004, pero es ahora cuando tendrá su primer bautismo de fuego en las pruebas académicas que efectuarán las 25 universidades.
Posibilidades y riesgos
Consciente de las posibilidades y riesgos que implica internet, el régimen comunista se ha lanzado de lleno a su conquista, puesto que la Red puede ser un gran aliado del Gobierno, pero también su más feroz enemigo al erigirse como el mayor y más libre foro de debate del mundo.
Por ese motivo, y junto a las investigaciones cibernéticas para dejar de depender tecnológicamente del exterior, Pekín ha fortalecido el control sobre las empresas extranjeras que operan en la Red dentro del país. Además de prohibir que éstas puedan alquilar los sitios web de otras firmas chinas, como venían haciendo hasta ahora, las nuevas leyes aprobadas en julio establecen que «los proveedores locales de servicios en internet deben poseer los derechos de propiedad intelectual de la marca registrada». Así, el régimen intenta frenar el acceso al «ciberespacio» chino de compañías tecnológicas extranjeras que operaban bajo el paraguas de páginas «web» chinas compradas o alquiladas.
Y es que en China, aunque internet sea más rápido, más seguro y más moderno, no tiene por qué ser más libre.



