Cuando un desconocido te regala flores, sabemos hace años que eso es impulso. Cuando un hombre no te llama como había prometido, desengañaos, chicas sin fronteras: no le interesáis una arroba. Segunda lección: no te fíes nunca de un marido; es preferible incluso un novio alérgico al matrimonio, aunque se llame Ben Affleck. Con estas dos enseñanzas de primero de ESO, nunca mejor dicho, se construye esta comedia romántica de extenso reparto, cocinada por un director de discreto pasado cinematográfico pero con una experiencia televisiva espectacular. Ken Kwapis se ha curtido con productos tan míticos y dispares como «Barrrio Sésamo» y «The Office», pasando por la sala de «Urgencias». Por desgracia, los guionistas no tienen las mismas tablas y el tenderete no soporta el desigual reparto de chistes, situaciones comprometidas y vidas cruzadas.
La película, como el libro en el que está inspirada, no deja de ser un manual de autoayuda con toques autoparódicos. Cabe destacar la labor de las responsables del reparto, porque la protagonista, sin ser fea ni gorda ni desdentada ni especialmente desagradable, es tan insulsa como requería el personaje. De hecho, dan más ganas de llamar al depósito de cadáveres que a Ginnifer Goodwin para una cita. Sólo sorprende que Reese Witherspoon no le robara el papel. El resto del elenco no es menos apropiado, especialmente el masculino, con calificaciones de honor para Justin Long. Eso sí, a nuestra querida Jennifer Conelly se la ve algo descolocada, casada con el guaperas de moda (Bradley Cooper), que a su vez es tentado por Scarlett-revolcón-Johansson. Quedan por citar la siempre eficaz y bien peinada Jennifer Aniston y la coproductora Drew Barrymore, demasiado modesta en la elección de papel y demasiado generosa al contratar actores para hacer de homosexuales de teleserie, caricaturas tan cansinas como un chiste de gangosos.
Dicho todo lo cual, cabe preguntarse por qué todas las mujeres de la película sólo pretenden encontrar un hombre de esos, agarrarlo por ahí y llevarlo hasta el altar. Quizá habría que averiguar qué les pasa a estas mujeres.



