Las nuevas tarifas de itinerancia impuestas por la Comisión Europea y la multiplicidad de organismos reguladores que en ocasiones dictan normas contradictorias han convertido el «roaming» en un mal negocio para las operadoras de telefonía móvil. Al menos así lo cree Francisco Román, consejero delegado de Vodafone España, quien asegura que «las obligaciones de la UE nos obligan a vender por debajo de costes». Al estrecho margen comercial que disfruta Vodafone hay otros factores como la tarificación por segundos -modelo en vigor en España desde el pasado 1 de marzo-, que no se encuentra implantado en todos los países europeos y que dificulta enormemente la obtención de márgenes mínimamente rentables. Román expresó «su preocupacion por la excesiva regulación» coexistente que «no vale para nada». El consejero delegado avanzó que siguen estudiando la compra de una compañía -posiblemente Tele 2- para ofrecer en los próximos meses servicios de ADSL complementarios a sus clientes.



