Dice Riay Tatary Bakry, presidente de la Unión de Comunidades Islámicas de España, que las mezquitas siempre han sido un lugar de tranquilidad, de paz. Y es posible que así sea, pero en los últimos días las aguas no bajan en calma. Suena el teléfono, y martillea la misma pregunta: ¿Qué opinan del proyecto del ministro del Interior? Tatary Bakry responde rápido: «Es cien por cien inconstitucional, una vuelta a la censura. Hemos luchado muchos años por la libertad de expresión, y ahora, ¿a qué tiempo nos quieren llevar?»
Mientras descansa en su casa, este imán de la mezquita de Abu Baker, conocida en Madrid como la de Tetuán, no deja de hacerse preguntas: «¿Por qué culpan a las mezquitas? ¿Si sospechan, por qué no han denunciado a alguna mezquita o a algún imán? Yo estoy muy cerca de la Administración española, en concreto de nuestro interlocutor, el Ministerio de Justicia, y jamás hemos recibido ninguna queja en ese sentido».
La relación entre la comunidad islámica y el Ministerio de Justicia procede de los Acuerdos de Cooperación de 1992, en los que se creaba la Comisión Islámica de España, algo parecido a una Conferencia Episcopal de esta comunidad. Tatary Bakry y Mansur Escudero, secretario general de la Comisión Islámica de España, creen que la Comisión se ha quedado infrautilizada, y que ésa sería una buena alternativa de debate. «Una forma de avanzar sin que se rompa una cohesión social que nos ha costado cuatro décadas», afirman.
En el Gobierno y en la Asociación de Inmigrantes Marroquíes en España (ATIME) se cita como espejo el modelo francés. Para Mansur Escudero, español que aceptó el Islam hace veinticinco años, imán en Córdoba, «un fracaso»; para Tatary Bakry, «nuestro sistema es más correcto». En opinión del imán de la mezquita de Tetuán, «en Francia no hay un registro específico de grupos religiosos, por lo que se inventaron la fórmula del Consejo de Culto Islámico, que no se creó con la función de controlar imanes y mezquitas. Que se utilice ese argumento es un un recurso falso. Nosotros tenemos la Comisión Islámica, un equivalente, una fórmula que, como he dicho, puede perfeccionarse».
Ambiente tenso
Mansur Escudero lleva colgado del teléfono toda la tarde, preocupado «por el ambiente tenso que se está creando entre nosotros. Me llaman musulmanes que se sienten amenazados por lo que significan estas declaraciones: se asocia a los imanes con la violencia, a las mezquitas con el terrorismo». Escudero cree que el control ya existe en la medida en que cualquier comunidad registrada se rige por estatutos democráticos, aunque admite que sólo ciento cincuenta comunidades han pasado ese trámite en el Ministerio.
Los portavoces de las comunidades islámicas creen que el ministro Alonso no conoce «la realidad del Islam en España» y que debería «asesorarse antes de tomar medidas que vulneran la libertad religiosa». Se quejan, por ejemplo, de la alusión «equívoca a las mezquitas pequeñas» o de cómo «se están utilizando alegremente calificativos como wahabitas» (sector fundamentalista del Islam) para referirse a los imanes de esos pequeños lugares de culto. «Es al contrario -explica Mansur Escudero-. Las pequeñas mezquitas se financian con el dinero de la comunidad; son las grandes las que reciben el dinero de los wahabitas de Arabia Saudí».
Tatary Bakry y Escudero, que no siempre están de acuerdo en la forma de negociar con el Estado, sí coinciden en que «estamos abriendo una puerta hacia un destino que no conocemos, tirando por la borda la integración y la cohesión lograda. El 11-M ha sido muy grave, pero no lo debemos pagar los musulmanes», concluyen.



