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Phil Woods, tocado por el dedo de Dios

El X ciclo de Jazz que organiza la Fundación Barrié de la Maza, y que da comienzo el jueves, cuenta en la programación con presencias como la de Benny Golson, Anthony Braxton o Phil Woods, plato fuerte del festival y considerado como el sucesor de Charlie Parker

Actualizado 04/04/2005 - 10:22:45
MADRID. El altosaxofonista Phil Woods es, quizás, uno de los mejores ejemplos del artista que parece señalado por el dedo de Dios. Sólo en la década de los 60, cuando apenas había cumplido treinta años de edad, impuso su creatividad a través de la escucha de sus composiciones «Three improvisations» y «Pieces for alto and piano» en el prestigioso Town Hall neoyorquino; creó durante su estancia en Europa el que, probablemente, haya sido su mejor grupo, la European Rhythm Machine, y dispuso del privilegiado espacio de Monterrey para actuar junto a Dizzy Gillespie.

Su carrera, desde que comenzó con esporádicas colaboraciones en jam-sessions protagonizadas por Sal Salvador y Teddy Charles, ha alternado los pequeños formatos instrumentales y las grandes orquestas con exquisito acierto. Y ejemplos de lo último los tiene el aficionado en los periodos en los que formó con las big-bands del mencionado Gillespie, pero también con las de Thelonious Monk, Quincy Jones, Benny Goodman, Oliver Nelson, George Russell e, incluso, una propia a la que, humildemente, llamó Little Big Band en las postrimerías de los 80. En este sentido, cabe decir que en el encuentro coruñés tiene previsto desarrollar un programa que, con el título «Bird with strings... and more!», enfrenta a su cuarteto con una sección camerística de la Orquesta Sinfónica de Galicia.

Con todo, ha sido la versatilidad estilística de Phil Woods la que siempre se ha llevado la parte del león en cuanto al gozoso consenso laudatorio que su trabajo sigue obteniendo entre el público y la crítica especializada. Nada extraño en quien, como ya se ha dicho, ha materializado innúmeras experiencias que atraviesan casi seis décadas de trabajo con una asimilación enciclopédica de cada una de las estéticas producidas en todo ese tiempo.

Algunos ejemplos. Su sonoridad en el alto puede frecuentar en una misma pieza tramos de una fogosidad sólo comparable a la de su maestro Charlie Parker, pero también llevar a cabo elaboraciones melódicas de una libertad lo suficientemente desprejuiciada como para evidenciar la plena asunción del manifiesto free. Por si fuera esto poco, ha conseguido sumar el clarinete a su impedimenta instrumental -en realidad, estudió este instrumento durante cuatro años en la neoyorquina Julliard School-, con tan buen oficio como para que la mismísima biblia del jazz, Down Beat, le otorgase un premio en 1963 al mejor ejecutante de este instrumento. Y sólo por aligerar de seriedad este perfil, urge decir que la huella de Parker no sólo está patente en la forma acrobática de interpretar de Woods; también ha compartido esposa con aquél, la dulce Chang, que acompañó los últimos días de «Bird».
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