NIZA. Los dedos recorren una página blanca estampada siguiendo relieves que corresponden a las líneas de los dibujos de Henri Matisse. En una iniciativa inédita, el Museo Matisse de Niza presenta una exposición destinada a los ciegos, titulada «A la luz de los dedos». La muestra reúne, alrededor del tema de la danza, 25 dibujos del pintor acompañados de otras tantas hojas en relieve, en un recorrido «para videntes y no videntes», según el museo. «Se trata de hacer que el arte sea más accesible, pero también de compartir una emoción con los videntes», explica Claude Garrandes, artífice del proyecto y ciego desde la adolescencia. «Es una suerte de visión táctil», agrega Garrandes, presidente de la asociación Arrimages, cuyo objetivo es «poner la cultura al alcande de la mayor cantidad de gente posible».
Muchos visitantes no ciegos se dejan seducir por la experiencia, se instalan ante un dibujo original, cierran los ojos y luego pasan suavemente los dedos por la réplica grabada para recomponer mentalmente los trazos. «El pintor solía decir que a veces dibujaba con los ojos vendados y pensaba como un ciego», declara Garrandes, quien, con motivo de la conmemoración del 150 aniversario de la muerte de Louis Braille (1809-1852) espera «enriquecer la biblioteca de imágenes de los invidentes». Componen la exposición 25 obras, entre ellas «El acróbata» (1952), «Bailarina clásica» (1927) y «Ninfas y Sátiro» (1931-1932), seleccionadas en función de la pureza y de la simplicidad de sus líneas.
Acompañando la exposición, un taller de iniciación artística que propone diversas actividades (recorte, linograbado, modelado, monotipia, dibujo) con el fin de «despertar la sensibilidad de los niños, videntes o invidentes», dice Marie-José Armando, encargada del servicio pedagógico del Museo Matisse. La muestra permanecerá abierta hasta el próximo 24 de junio. Un museo taiwanés ha manifestado ya su interés por la exposición.


