
Michels junto a Cruyff, quizá su mejor pupilo, en 2002. AFP
A los 77 años murió ayer, en un hospital belga, el «General», sobrenombre con el que se conocía en Holanda a uno de los mejores y más prestigiosos técnicos de la historia del balompié
MADRID. El fútbol siempre estará en deuda con Marinus Michels. Caían los últimos años sesenta y desde la pequeña Holanda surgió una enorme revolución futbolística de la mano de un técnico que no había destacado como jugador, pero que sorprendió mundialmente con sus visiones tácticas. Partiendo de la premisa de que «el fútbol es la guerra» y que «el futbolista ideal es aquél que tiene hambre», implantó una doctrina solidaria en su Ajax que le llevó a la cima -ganó la Copa de Europa del 71- y que luego trasplantó a la selección holandesa, que se transformó en aquella «naranja mecánica» que sólo cedió ante Alemania en la final del Mundial 74.
Catorce años después, en la Eurocopa 88, Michels se inventó la segunda recolección de la «naranja» y ganó el título. Ya no tenía a los Cruyff, Neeskens, Krol, Haan y «cía» de su primera gran época, pero supo sacar jugo a otra generación prodigiosa, la de los Van Basten, Gullit, Rijkaard y Koeman...
Fútbol total. Dos palabras para definir un nuevo concepto futbolístico donde todos atacaban y todos defendían, el movimiento de los jugadores era continuo y la condición física era la llave para desarrollar un «pressing» por todo el campo que entraba por los ojos y conseguía resultados. Su manual puede reducirse a media docena de conceptos.
1. El adversario debe ser exprimido en su propio campo. Congestionar el campo rival con 21 hombres significa cerrar espacios e impedir que hagan jugadas con libertad.
2. La salida en bloque a la hora del pase de un atacante es una jugada ofensiva y no defensiva. La idea es quitarle el balón al rival que va a lanzar, si es posible antes del propio lanzamiento.
3. Cuando se quita el balón al rival en su propio campo los defensas deben recular, así los espacios que faltarán al enemigo para armar su jugada aparecerán para los atacantes del propio equipo.
4. Ningún jugador debe tener posición fija. El jugador debe cumplir una función de acuerdo con la posición del campo en la que se encuentre. Si un atacante cae en su defensa será zaguero y viceversa.
5. Todos los jugadores deben estar para marcar al rival cuando éste tenga el balón. Ninguno puede liberarse de esta función.
6. El desgaste físico de los jugadores debe ser el mismo. Sólo el líbero, el cerebro y el goleador, pueden tener un desgaste menor. El jugador que no suda la camiseta explota al compañero de equipo.


