El anteproyecto de Ley de Seguridad Alimentaria y Nutrición que la ministra de Sanidad y Política Social, Trinidad Jiménez, presentó ayer al Consejo de Ministros limitará el contenido de las grasas saturadas, las llamadas grasas «trans», en los alimentos, eincluirá una estrategia nacional para fomentar una dieta saludable, según anunció ayer la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega.
Y es que el texto presentado llama particularmente la atención sobre los riesgos para la salud de algunos alimentos -De la Vega recordó que las grasas «trans» aumentan los riesgos cardiovasculares- y la prevención de la obesidad, sobre todo en la infancia. En este sentido, los datos de la Encuesta Nacional de Salud revelan que uno de cada dos adultos está obeso o tiene sobrepeso. Respecto a los niños y adolescentes, el 9,13% tiene obesidad y el 18,48% sobrepeso. Esto es, uno de cada cuatro niños españoles tiene exceso de peso.
Esta alta tasa de obesidad infantil tiene una enorme trascendencia en términos de salud, esperanza de vida e impacto económico: en 2002, se calculó que los costes asociados a la obesidad sumaban unos 2.500 millones de euros anuales, lo que representa, aproximadamente, el 7% del gasto sanitario total.
Seguridad alimentaria
Por este motivo, se pretende reforzar la estrategia NAOS para una alimentación saludable, impulsada en 2005 y que fue premiada por la Organización Mundial de la Salud. Para ello, el Gobierno se coordinará con las comunidades autónomas y los agentes sociales. Según reconoció De la Vega, la obesidad «es uno de los principales problemas de salud de los países desarrollados».
Asimismo, la nueva norma establece la creación de una Red Española de Laboratorios de Control Oficial de Seguridad Alimentaria, que reforzará la vigilancia en toda la cadena alimentaria y promoverá la investigación en seguridad alimentaria.



