La anorexia, un trastorno por el que sus víctimas dejan de comer por miedo a engordar, y el éxtasis, una de las drogas de diseño de moda, tienen muchas más cosas en común de lo que pudiera pensarse. No existe una relación causa-efecto. Es decir, ni las personas con anorexia tienden a consumir éxtasis ni la droga aumenta el riesgo de padecer este trastorno. Pero ambas activan las mismas rutas del cerebro.
Científicos del Centro de Investigación Científica francés (CNRS) cuentan en la revista «Proceedings» cómo la enfermedad psiquiátrica y la droga sintética comparten un mismo mecanismo molecular de supresión del apetito. Los investigadores creen que la anorexia funciona de la misma forma que otras adicciones y los afectados llegan a estar tan «enganchados» a no comer y a pasar hambre como los consumidores de éxtasis.
El hallazgo de esta relación no fue casual. La investigadora Valerie Compan del CNRS comenzó a investigar en este sentido tras observar que el consumo de éxtasis o MDMA provoca una pérdida de apetito. Después decidió buscar otras similitudes. La investigación se centró en el «núcleo accumbens», una estructura del cerebro clave en la dependencia de todas las drogas. Esta zona posee una alta concentración de receptores de la serotonina (receptores 5-HT4). Es la zona del placer, la que se activa con la satisfacción de necesidades básicas o con el disfrute provocado por la comida o el contacto social.
Daños neurológicos
El grupo francés estimuló esos receptores en ratones y descubrió que esta maniobra reducía su necesidad de comer. Al tiempo, esta estimulación causó la liberación de un péptido conocido como CART. Para comprobar esa relación, durante el experimento también se inyectó el péptido CART y se observó una mayor reducción del apetito. Después para comprobar si la ausencia de apetito provocado por el éxtasis sigue la misma ruta, los investigadores dieron la droga a ratones modificados sin los receptores de la serotonina. Los ratones modificados no perdieron las ganas de comer.
Los resultados apuntan que la anorexia puede relacionarse con alteraciones neurológicas. También sugieren nuevas dianas hacia las que dirigir fármacos para tratar los desórdenes alimentarios. Los receptores de la serotonina (5-HT4) serían esa diana.



