Que la inminente reforma de la ley del aborto pondrá a España al nivel de los países «más avanzados» parece un mantra que el gobierno no se cansa de repetir a la hora de intentar revestir de legitimidad internacional al anteproyecto. No obstante, frente a las palabras del Gobierno y del PSOE se encuentran datoscomo los que recoge en un informe el doctor Carlos Vidal, profesor de Derecho Constitucional en la UNED y asesor de la asociación cívica «Derecho a Vivir».
El doctor Vidal presentó ayer un pormenorizado ejercicio de derecho comparado entre las legislaciones nacionales de países de la Unión Europea. La conclusión desmiente la pretendida sintonía entre la propuesta socialista y los textos legales de los países vecinos, ya que no hay ningún estado de la Unión Europea que imponga menos restricciones al aborto como la futura ley española. De esta manera, se convertirá en «la ley más agresiva de Europa», según aseguran desde «Derecho a Vivir», organización promotora del estudio.
En todos los países -incluso en aquellos con modelos de plazos como el que podría seguir España- la ley excluye tajantemente el presunto «derecho a elegir» que tanto defiende Bibiana Aído. De hecho, en todos los países se exige a la mujer que quiere abortar someterse a un encuentro cara a cara con al menos un médico, obligado por ley a intentar disuadir a la solicitante de su decisión. Los médicos encargados de esta función deben comunicar los riesgos del aborto y también asesorar sobre las alternativas al mismo. En el anteproyecto español sólo se regulan tres días «de reflexión», en los que la mujer recibe información «neutral» y despersonalizada -en un sobre cerrado para «evitar presiones»- sobre asuntos como subvenciones a la maternidad. En esta información tampoco se exige comunicar los riesgos físicos y psicológicos que pudiera sufrir cada paciente.
El texto legal proyectado por el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero también será el único en Europa que no prohiba explícitamente recurrir al aborto como anticonceptivo. Además, no define un periodo mínimo entre un aborto y otro, lo que en todas las legislaciones analizadas supone la mayor garantía para evitar el aborto reiterado, que más allá de consideraciones éticas resulta peligroso para la salud de la mujer.
Por último,el plazo de 14 semanas en el que lamujer podrá abortar libremente en España es de los más «generosos» de Europa: sólo en Suecia y Países Bajos se puede finalizar una gestación más avanzada. También será inédita en la UE la omisión del derecho a la objeción de conciencia del personal sanitario y la exclusión ideológica en los comités clínicos de aquellos médicos contrarios al aborto.



