Este fin de semana entra en funcionamiento el Parador de Turismo de Alcalá de Henares, el segundo hotel bajo este régimen de gestión de la Comunidad de Madrid. Alcanzará plena actividad a finales de septiembre. Hasta el momento, la región sólo contaba con un hotel de este tipo, el de Chinchón, en un antiguo convento agustino del siglo XVII.
El nuevo parador madrileño también ocupa un espectacular edificio del siglo XVII, ya que los futuros huéspedes se alojarán en el antiguo Colegio Convento de Dominicos de Santo Tomás del municipio alcarreño, fundado por el Cardenal Cisneros en 1510 y en el que los monjes enseñaban lenguas clásicas.
En sus salas se encuentran ahora las 128 habitaciones, nueve de ellas suites ubicadas en la parte antigua del edificio. También en esta parte se localizan tras la restauración las zonas comunes, como el restaurante, el bar, los salones sociales y una zona de ocio en la que habrá incluso un circuito de aguas o «spa».
El resto de habitaciones de nueva construcción se ubicarán en un edificio que, a una cota inferior de la marcada por la cerca del convento, se sumerge bajo un gran jardín, que a modo de huerto monacal propiciará el especial protagonismo de la zona claustral del recinto.
Toda la obra se ha ejecutado bajo un especial cuidado ya que el nuevo hotel forma parte, además, del conjunto monumental de la ciudad complutense, considerado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 1998.
Enclave privilegiado
El excepcional emplazamiento coloca el Parador en un lugar plagado de lugares interesantes que visitar con tan sólo dar unos pasos. Así, al estar el edificio situado junto a la Hostería del Estudiante, los turistas que se alojen en él disfrutarán, entre otras cosas, de unas maravillosas vistas al Patio Trilingüe de la Universidad de Alcalá de Henares.
También tendrán a tiro, por ejemplo, la «Casa de Cervantes» y el «Hospitalillo», además del decimonónico «Teatro Salón», recién restaurado, o el teatro más antiguo de Europa: el «Corral de Comedias». Cerca podrán ver, también, la «Casa de la Entrevista», así denominada por ser el lugar elegido por Isabel la Católica para conocer las inquietudes aventureras de Cristobal Colón. Esta fue la Iglesia del antiguo monasterio de San Juan de la Penitencia, fundada asimismo por el cardenal Cisneros en 1504 y actualmente sede del Instituto Cervantes.
No mucho más lejos se encontrarán con el Palacio Arzobispal, el Museo Arqueológico, y la joya barroca del Monasterio de las Bernardas, un convento cisterciense hecho construir por el arzobispo de Toledo, el cardenal Bernardo Sandoval, en 1613, para albergar 25 monjas nobles. Quienes se acerquen a su fachada principal se sorprenderán por su sencillez, que contrasta con su interior, que cuenta con una gran ornamentación y donde una gran cúpula remata el espacio.
Recuperación del patrimonio
Con este excepcional emplazamiento, el nuevo establecimiento de Paradores se une a las más de 10.000 plazas hoteleras de las que ya dispone la cadena de gestión pública, y supone un escalón más en las ocho décadas de vida de la sociedad anónima de capital público. No en vano se une a los más de 90 establecimientos que Paradores de Turismo tiene en todas las comunidades autónomas (a excepción de Baleares).
La apertura se enmarca también dentro de la puesta en marcha de las actuaciones incluidas en el Plan estratégico 2004-2008, que se ha traducido, según los responsables de la cadena, «en unos resultados históricos», pese a condicionantes como la reducción de oferta causada por las obras de mejora en numerosos establecimientos, el aumento del canon que la cadena debe abonar anualmente al Estado, y la crisis económica. Sin duda, con este nuevo establecimiento, Paradores cumple con su «leitmotiv» de contribuir a la «recuperación y mantenimiento del patrimonio histórico-artístico de nuestro país».



