La portavoz del Colectivo de Víctimas del terrorismo (Covite), Cristina Cuesta, acusó ayer al obispo de San Sebastián, Juan María Uriarte, de «humillar» a las víctimas de ETA por su discurso en una misa en el municipio de Azpeitia. Lamentó el uso del término «exiliados» por parte del prelado al referirse a los huidos. En su opinión, Uriate «es un obispo con mucho predicamento y poder. Tiene posibilidad real de consolar a las víctimas y a la mayoría de ellas no las consuela». Para Cristina Cuesta, lo sucedido en Azpeitia (Guipúzcoa) es una «dramatización del drama vasco», con las familias de los presos a la puerta de la iglesia, el lendakari «aplaudiendo al obispo» y el alcalde del pueblo, de ANV, «presentándole la propuesta de ETA-Batasuna al lendakari», mientras a las víctimas «casi ni se les menciona» y los no nacionalistas «no están».



