Lola Flores fue condenada en el año 1991 como autora de cuatro delitos fiscales y contra la Hacienda Pública, por no haber realizado la declaración de la renta durante los años 1982, 1983, 1984 y 1985.
Este hecho, por tratarse de un personaje muy popular, tuvo gran trascendencia social en la época, y el ministro José Borrell, titular de Hacienda entonces, señaló a la artista como chivo expiatorio para muchas otras personas que no cumplían sus obligaciones fiscales.
En marzo de 1989 la Justicia determinó que la cantante no había cometido delito fiscal, pero sí fraude a la Hacienda Pública. Pese a todo, el fiscal Luis Jordana de Pozas recurrió y casi dos años más tarde, en enero de 1991, era condenada por delito fiscal, pero no tuvo que ir a prisión. La multa ascendió a 28 millones de pesetas de la época.
Otros casos significativos de esos años fueron los de Pedro Ruiz y Johan Cruyff.



