POR MAR GONZÁLEZ
BURGOS. La editorial Siloé proyecta en Burgos la creación de un Museo de Libro que tendrá un carácter didáctico y recorrerá su evolución. En él podrán verse también algunos de los ejemplares más curiosos con los que ha trabajado esta editorial burgalesa que ha conseguido numerosos reconocimientos internacionales.
Si todo va según lo previsto, el 23 de abril Burgos celebrará el Día del Libro con la inauguración de este museo que llevará el nombre de Fadrique de Basilea, editor burgalés del siglo XV. Su histórico taller, en el que se imprimió La Celestina o la Gramática de la lengua castellana de Antonio de Nebrija, se encontraba frente a la Catedral.
No lejos de allí, al otro lado de la Plaza Mayor de la ciudad, abrirá sus puertas este nuevo museo que, de momento, la Editorial Siloé, Arte y Bibliofilia, está ejecutando sin ayudas oficiales. Así lo indica su responsable, Juan José García, quien, a pesar de ello, no duda en poner esta iniciativa al servicio de la candidatura de Burgos por la Capitalidad Europea de la Cultura en 2016.
El museo se ubicará en un céntrico edificio de cinco plantas y unos 500 metros cuadrados de superficie global que la editorial está rehabilitando para este fin. En sus distintas salas se podrá recorrer la evolución de la imprenta y del libro desde sus primeros vestigios hasta la actualidad, «siempre desde un modo didáctico y divulgativo», explica García.
Apasionados de los libros, el responsable de Siloé tiene claro que las ediciones electrónicas no supondrán el fin de la literatura impresa en papel «porque nunca será lo mismo, sobre todo si trabajas con manuscritos originales como nosotros, donde tocar el papel te da una sensación imposible de sustituir».
Transmitir esta pasión por los libros es uno de los objetivos de este museo en el que se expondrán algunos de los trabajos más singulares que se han realizado en la editorial como, por ejemplo, el documento de la fundación Casa de Ganaderos de Zaragoza cuya reproducción facsimilar incluye la réplica del sello en cera de Jaime I.
Además del museo, el proyecto más ambicioso de Siloé es la edición facsimil del Libro de horas de Luis de Laval que García no duda en describir como el «más espectacular de todos los tiempos» por su profusa iconografía. Este libro del siglo XV, cuyo original se encuentra en la Biblioteca Nacional de Francia, tiene 700 páginas, todas ellas ilustradas. En total, cuenta con 1.234 miniaturas, 157 de ellas a página completas y muchas forman «auténticos retablos» que lo convierten en «el más rico corpus de ilustraciones que se haya reunido jamás en un Libro de Horas».
La editorial Siloé espera poder presentar esta obra, de la que se realizarán 898 ejemplares numerados, en el plazo de dos años. Mientras tanto, trabaja en sus tres últimos proyectos: el Beato Corsini (códice del siglo XII que debió pertenecer al conde duque de Olivares); el Libro de Horas del Obispo Fonseca y el Libro de las Maravillas del Mundo (ambos del siglo XV).
Juan José García reconoce que la crisis se ha dejado notar también en este sector pero defiende la calidad por encima de todo. Una filosofía de trabajo que le ha merecido a Siloé nueve premios nacionales del Ministerio de Cultura, entre otros reconocimientos nacionales e internacionales.



